Cómo estimular la floración de tu buganvilla con una poda adecuada
¿Tu buganvilla ha dejado de sorprenderte con sus llamativas flores y solo produce tallos verdes? Con una poda bien ejecutada puedes cambiar esa situación por completo y recuperar toda su espectacularidad.
Las buganvillas de color magenta clásico, como la Bougainvillea glabra ‘Sanderiana’, son plantas en maceta muy apreciadas tanto en terrazas como en jardines de invierno. Además, toleran mejor las bajas temperaturas que los híbridos de Spectabilis, que también existen en tonos rojo, naranja, amarillo y blanco. Estas últimas pueden invernar a temperaturas de alrededor de cinco grados. Aunque las brácteas coloreadas de la glabra son algo más pequeñas que las de los híbridos, en los meses de verano ofrecen una floración tan abundante que las hojas verdes quedan prácticamente ocultas.
Cuándo y cómo podar la buganvilla durante la temporada
Para que el espectáculo floral se prolongue durante todo el verano, conviene coger las tijeras varias veces a lo largo de la estación y recortar los espinosos tallos. En general, es recomendable acortar todos los brotes que sobresalgan demasiado de la copa para preservar una forma compacta y ordenada.
La floración de las buganvillas se produce en varias oleadas sucesivas. Dado que las flores aparecen en los extremos de los nuevos brotes, las plantas parecen ir perdiendo densidad floral a medida que crecen. Para evitar que la buganvilla deje de florecer correctamente, pódala en cuanto se sequen las brácteas del primer ciclo de floración. Acorta los brotes nuevos —fácilmente reconocibles por su corteza verde— aproximadamente a la mitad. La planta generará entonces nuevas ramificaciones laterales en esos tallos podados, y en ellas aparecerán flores nuevas unas tres o cuatro semanas después.
Buganvillas en forma de árbol pequeño
Por naturaleza, las buganvillas son plantas trepadoras, concretamente del tipo escandente. No desarrollan órganos de agarre especializados, sino que se enganchan a los soportes con sus largos tallos espinosos, de manera similar a como lo hacen las rosas trepadoras.
Con una poda constante y sistemática es posible, sin embargo, dar forma a tu buganvilla como un pequeño árbol de tallo único. Para ello, conduce verticalmente un tallo principal robusto a lo largo de una caña de bambú y córtalo a una mano por encima del punto donde deseas que comience la copa. En los años siguientes, recorta con energía los brotes laterales de la zona de copa varias veces al año para conseguir que se forme una cabeza redonda, compacta y densa. Todos los brotes que aparezcan por debajo de la copa deben eliminarse directamente desde el tallo principal.
Mantenimiento regular para una floración abundante
Una vez finalizado el proceso de formación del árbol, poda tu buganvilla en copa esférica varias veces por temporada como si fuera un arbusto ornamental de porte formal. Cada cuatro semanas aproximadamente, elimina todos los tallos que sobresalgan de la copa. Esta rutina de mantenimiento mantiene la planta bien conformada y, al mismo tiempo, muy florífera.
En las buganvillas de crecimiento libre, los tallos nuevos también se acortan a la mitad con ese mismo ritmo de cuatro semanas, ya que los nuevos brotes cortos que se forman a continuación son de manera natural muy propensos a florecer. Un consejo importante: poda también las plantas jóvenes con regularidad para que se desarrollen de forma compacta y ramificada desde el principio. Después de cada poda, riega y abona generosamente tu buganvilla para que pueda recuperar rápidamente la vitalidad perdida.









