¿Qué hacer cuando los geranios no quieren florecer? ¡3 consejos!

Los geranios: las plantas de balcón más populares del verano

Pocas plantas de parterre o de balcón son tan queridas durante el verano como los geranios, que en realidad son pelargonios. Sus variedades colgantes, semilgantes y erectas descienden de especies del género botánico Pelargonium. Desde abril aparecen en los viveros, y en cuanto desaparece el riesgo de heladas pueden trasplantarse a macetas o parterres.

Los pelargonios florecen mejor con calor: la formación de capullos se produce sin problemas a partir de temperaturas superiores a los 20 grados Celsius. Si el verano es suficientemente cálido, los factores más importantes para su cuidado están en tus manos. Pero ¿qué hacer cuando los geranios no quieren florecer? A continuación te lo explicamos.

1. Evitar la sombra y la semisombra

Los geranios son considerados plantas que florecen según la cantidad de luz acumulada. Esto los convierte en plantas que crecen con más vigor y florecen con mayor abundancia cuanta más luz capta su follaje. Por eso no sorprende que se adapten mejor a ubicaciones completamente soleadas.

Cuanto más a la sombra se encuentren, más grandes y blandas se vuelven sus hojas, y la planta invierte su energía en producir follaje en lugar de flores. Por eso conviene darles siempre el lugar más soleado del jardín, el balcón o la terraza.

2. Garantizar un aporte de nutrientes suficiente

Los geranios también tienen un apetito considerable en cuanto a nutrientes. Tiene sentido, ya que estas plantas llegan a multiplicar su tamaño entre tres y cuatro veces desde el momento de la plantación hasta el final del verano, sin contar las numerosas flores que producen de forma continua.

Para tus geranios nuevos o invernados, elige un sustrato previamente abonado y aplica un fertilizante líquido para plantas de balcón con flor cada semana, aproximadamente a partir de las cuatro o seis semanas de la plantación. Hacia mediados de septiembre puede interrumpirse la fertilización. También funciona un abono de liberación lenta, que va aportando los nutrientes de forma gradual.

Presta atención a la dosis indicada en el producto elegido. Evita los fertilizantes para plantas de hoja, ya que contienen poco fósforo, el elemento que estimula la formación de flores. Un déficit de nutrientes también puede producirse cuando las flores marchitas permanecen en la planta. En las variedades estériles esto no afecta a la floración, aunque resulta antiestético. Sin embargo, muchos geranios desarrollan cápsulas de semillas que demandan nutrientes, restando recursos para la formación de nuevos capullos. Además, la presencia de frutos bloquea en general la aparición de nuevas flores en cualquier planta que pueda florecer repetidamente.

Con su exuberante floración, los geranios (Pelargonium) son plantas de balcón llenas de color que también aportan protagonismo en el jardín, siempre que la floración funcione correctamente.

3. No regar demasiado los geranios

Los geranios tienen la gran ventaja de que toleran bien el olvido ocasional del riego. Estas plantas son originarias del sur de África y están adaptadas a la sequía intermitente, aunque eso no significa que sean plantas del desierto. El agua es necesaria, pero conviene regar únicamente cuando la capa superior del sustrato esté seca.

Generalmente se establece un ritmo de riego de dos a tres días, dependiendo del calor del verano. Los geranios perdonan mucho más fácilmente la falta de agua que el encharcamiento del sustrato. Para evitarlo desde el primer momento, al plantarlos en mayo elige un sustrato permeable, quizás incluso tierra especial para geranios, y asegura un buen drenaje para que el agua no se acumule en los recipientes.

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  • Ignacia Antonia es una creadora digital chilena que comparte contenido sobre lifestyle, tendencias y momentos de la vida cotidiana. Sus publicaciones destacan por un estilo moderno, cercano y enfocado en la inspiración diaria.

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