El potus: una planta resistente con mucho potencial
El potus (Epipremnum aureum) es capaz de sobrevivir en prácticamente cualquier rincón del hogar. Sin embargo, si prestas atención a unos pocos aspectos clave en su cuidado, esta planta desplegará toda su belleza y alcanzará un desarrollo realmente espectacular.
Se trata de una de las plantas de interior más extendidas y fáciles de encontrar en cualquier tienda. Y no es casualidad: su fama de planta resistente y sencilla de mantener se ha propagado rápidamente, igual que su reproducción mediante esquejes, que resulta bastante sencilla. Las plantas jóvenes en macetas de unos diez a doce centímetros de diámetro son bastante asequibles. Si la planta que adquieres está sana, solo necesitará la ubicación adecuada y unos cuidados básicos para crecer con vigor.
Con el tiempo, un potus puede alcanzar la altura de una persona, ya sea trepando por un soporte de musgo o colgando de forma exuberante. Eso sí, sus tallos no se sostienen solos: siempre necesitarán un tutor o una maceta suficientemente pesada que los mantenga en su sitio.
Variedades y datos curiosos
Existen distintas selecciones de Epipremnum aureum, con hojas más o menos jaspeadas en blanco o amarillo. Las más conocidas y populares presentan hojas acorazonadas con un veteado verde y amarillo muy característico. Esta planta pertenece a la familia de las aráceas, igual que la monstera, las anthurias o la cala, aunque en cultivo interior raramente llega a florecer.
Como todos los miembros de esta familia, el potus es muy tóxico para las mascotas. Conviene tenerlo en cuenta si tienes animales en casa. Otro dato útil: en algunos comercios todavía puedes encontrar esta planta bajo su antiguo nombre botánico Scindapsus aureus, aunque se trata exactamente de la misma especie.
Consejo de cuidado 1: Temperatura constante en el interior
Originario de los trópicos del Pacífico sur, el potus no tolera el frío y mucho menos las heladas. Las temperaturas habituales de nuestros hogares, en torno a los 20 grados centígrados durante los meses de calefacción, le van de maravilla y son completamente suficientes. Si en verano hace algo más de calor, tampoco supone ningún problema.
Lo que sí puede perjudicarle son las fluctuaciones bruscas de temperatura y, especialmente, las corrientes de aire. Aunque se trata de una planta de crecimiento sólido y resistente, estos factores pueden afectar negativamente a su desarrollo.
Consejo de cuidado 2: Ubicación en semisombra
El potus es una planta típica de selva tropical que, en su hábitat natural, trepa a la sombra de grandes árboles valiéndose de sus raíces adherentes. Incluso en los niveles más altos de la selva, la luz que recibe está muy filtrada y es difusa. Por eso, en casa no debe colocarse directamente frente a una ventana por la que entre sol intenso y sin filtrar.
Solo las ventanas orientadas al norte o al este resultan apropiadas para una exposición más directa. Demasiada luz provoca que las hojas amarilleen y se quemen. En habitaciones soleadas, lo ideal es alejar la planta entre uno y dos metros de la ventana. Ahora bien, tampoco conviene situarla en un lugar completamente oscuro, ya que su crecimiento quedaría muy limitado.
En una maceta colgante en un lugar de semisombra, el potus se desarrolla de forma especialmente vigorosa.
Consejo de cuidado 3: La cantidad justa de agua
Al igual que sus necesidades de luz, el riego del potus debe ser moderado. Esta planta no es una especie de zonas pantanosas: sus raíces se dañan y mueren si el sustrato permanece demasiado húmedo. El peligro es aún mayor si el agua se acumula en el platillo o en la maceta exterior sin poder drenar, ya que la planta puede colapsar.
Deja que la superficie del sustrato se seque ligeramente entre cada riego y elimina el agua sobrante de los platos o macetas exteriores poco después de regar. Por lo general, basta con regar el potus una o dos veces por semana. Es recomendable usar agua sin cal, también para pulverizar las hojas, ya que el ambiente seco no le sienta bien.
Y si durante los meses de verano añades un fertilizante líquido al agua de riego cada dos semanas, te sorprenderá lo espléndido y frondoso que puede llegar a ser este magnífico ejemplar vegetal.








