Por qué merece la pena tener fresas en el jardín
Las fresas del propio jardín son una auténtica delicia. Aunque se encuentran en cualquier mercado durante la temporada, cultivarlas en casa tiene ventajas difíciles de igualar. Puedes recogerlas exactamente cuando han alcanzado su aroma máximo, ya que las fresas recogidas antes de tiempo —algo muy habitual en la distribución comercial— no maduran después de la cosecha.
Además, tienes este manjar saludable a pocos pasos de tu puerta. Y lo que es igual de tentador: el abanico de variedades disponibles para el cultivo particular es enorme. Existen cultivares que concentran toda su producción en una gran cosecha a principios de verano, y otros que fructifican de manera continuada a lo largo de toda la estación. Tú decides cuándo quieres disfrutar de la fruta fresca.
Consejo de experto 1: No plantes las fresas demasiado juntas
El lugar ideal para las fresas es un rincón soleado del jardín. Lo más recomendable es plantarlas en filas separadas entre sí 25 centímetros, dejando una distancia de 50 centímetros entre cada planta dentro de la misma fila. Si además se colocan las filas al tresbolillo —es decir, con cada planta enfrentada al espacio libre de la fila de al lado—, cada ejemplar dispondrá de unos 25 centímetros de espacio libre a su alrededor.
Este margen no es caprichoso. Con suficiente separación, la luz y el calor del sol llegan sin obstáculos hasta los frutos, acelerando su maduración. Igualmente importante: tras una lluvia o un riego, las plantas y los frutos se secan con rapidez, lo que reduce considerablemente el riesgo de enfermedades foliares y de podredumbre gris. Por si fuera poco, moverse por el bancal a la hora de la cosecha resulta mucho más cómodo y no se corre el riesgo de pisotear las plantas.
Consejo de experto 2: Extiende paja sobre los bancales
No es casualidad que en los países anglosajones la fresa se llame strawberry, término que podría traducirse como «baya de paja». Esta práctica ancestral tiene todo el sentido: a partir de mayo, en cuanto aparecen los primeros frutos verdes, se cubre el bancal con una capa de paja de unos cuatro o cinco centímetros de grosor, llegando bien hasta la base de cada planta.
Antes de extender la paja conviene deshierbar a fondo, abonar y, si el suelo lo necesita, regar bien. El efecto es múltiple: la paja actúa como acolchado, mantiene los frutos en desarrollo alejados del contacto con la tierra y los protege de la humedad, la podredumbre y el moho. Además, la presencia de paja reduce los daños causados por las babosas, aunque hay que tener en cuenta que no los elimina por completo.
Las fresas son la fruta preferida para picar al natural. Mulchar las plantas con paja es una técnica contrastada para obtener frutos limpios, sanos y bien protegidos.
Consejo de experto 3: Renueva las plantas con regularidad
Las fresas no son plantas longevas. Las variedades de fruto grande empiezan a perder vitalidad a partir del tercer año de cultivo: los frutos se vuelven más pequeños y su aspecto deja de ser el óptimo. Por eso, lo más aconsejable es renovar completamente la plantación cada cuatro años como máximo y sustituirla por plantas jóvenes.
Si se compran en maceta, la plantación puede hacerse en primavera. Sin embargo, también puedes aprovechar los abundantes estolones que producen las plantas madre para obtener tus propios ejemplares jóvenes de las variedades que mejor te han funcionado. El proceso es sencillo: deja crecer el número deseado de estolones junto a las plantas madre, córtalos con sus pequeñas raíces hacia el mes de agosto y trasplántalos a otro bancal.
La plantación en agosto es igualmente ideal si alguien te regala algunas plántulas. Eso sí, hay un detalle fundamental a tener en cuenta: no se puede crear un nuevo bancal de fresas exactamente donde ya crecían antes. El suelo queda agotado para este cultivo —que pertenece a la familia de las rosáceas— y las plantas nuevas no prosperarán igual. Prepara un nuevo espacio con estiércol de caballo bien descompuesto u otros abonos orgánicos, y deja que las fresas «viajen» por el jardín de un año para otro.








