La verbena: una reina entre las flores de verano
¿Buscas una planta que no deje de florecer en los rincones más soleados de tu jardín durante todo el verano? La verbena (híbridos de Verbena) es exactamente lo que necesitas. Siguiendo estos 3 consejos, lograrás que sus flores luzcan de forma verdaderamente espectacular.
La verbena es una de las estrellas indiscutibles entre las plantas de temporada estival. Crece tanto de forma erecta como colgante, y ofrece una paleta de colores asombrosa, incluyendo variedades multicolor. Como planta para jardineras colgantes también resulta magnífica. Puede alcanzar unos 40 centímetros de altura y extenderse lateralmente con igual amplitud.
A diferencia de muchas otras flores estivales, la verbena es un imán para los insectos polinizadores durante toda la estación. Con un otoño templado, su floración puede prolongarse incluso hasta noviembre. Existen tantas variedades que se agrupan en series: la serie Derby destaca por sus tonos rosados, la Obsession por sus rojos intensos, la Novalis por sus inflorescencias casi esféricas, y la Romance por sus llamativos centros blancos. La serie Lanai® se describe como especialmente prolífica en flor y sencilla de cuidar.
Consejo 1: No trasplantes la verbena demasiado pronto
En los viveros y centros de jardinería puedes encontrar verbenas mucho antes de que pasen las últimas heladas primaverales. Sin embargo, quien las plante al exterior antes de mediados de mayo se arriesga a perderlas si llega una ola de frío tardía.
Si la impaciencia puede contigo, lleva las plantas al interior durante las noches de helada o protégelas con un vellón térmico. Para que cada ejemplar pueda desarrollarse con plenitud, calcula al menos dos litros de volumen de sustrato por planta.
Consejo 2: La ubicación adecuada
La verbena reclama para sí un lugar al sol o, como mínimo, a la sombra luminosa. Además, agradece un ambiente cálido y resguardado del viento. La orientación sur es la más favorable.
Quienes planten verbenas en un arriate deben estar atentos a las babosas y caracoles, especialmente si han cubierto el suelo alrededor de las flores con acolchado. Estos moluscos suelen esconderse en él durante el día, por lo que conviene revisar la zona con regularidad.
Consejo 3: Los cuidados esenciales
El encharcamiento es el peor enemigo de la verbena. Un suelo permanentemente empapado acabará con la planta en poco tiempo. El pH óptimo del sustrato oscila entre 5,5 y 6, y debe contener ya desde el principio una buena provisión de nutrientes. En macetas, coloca siempre una capa de drenaje en el fondo.
Con el paso del tiempo, abona según sea necesario con un fertilizante líquido para plantas de flor disuelto en el agua de riego. El riego regular es fundamental: el sustrato no debería secarse más allá de la superficie. Riega siempre dirigiendo la regadera hacia la tierra, nunca sobre el follaje.
Si se acumula agua en el plato inferior, elimínala como máximo tras media hora para evitar que las raíces se pudran. Por último, dedica tiempo a retirar las flores marchitas con regularidad: esta sencilla tarea estimula a la planta a producir nuevos brotes y a mantener una floración exuberante durante toda la temporada.








