Cómo podar cipreses correctamente: guía práctica

Todo lo que necesitas saber sobre la poda de cipreses

Los cipreses (Cupressus) y los falsos cipreses (Chamaecyparis) son plantas ideales para esculturas vegetales y setos, gracias a su porte denso y compacto. Para que mantengan la silueta deseada, es imprescindible podarlos con regularidad. Sin embargo, la técnica varía según la especie.

Tanto los cipreses como sus parientes cercanos, los falsos cipreses, son coníferas, es decir, plantas de hoja perenne con agujas. Como tales, se regeneran con mucha dificultad a partir de madera vieja. Esto significa que si se corta tan profundo que por debajo del corte solo quedan ramas desnudas sin follaje verde y sano, la probabilidad de que broten de nuevo es muy baja. En el mejor de los casos, los nuevos brotes serán escasos y raquíticos, y la forma cerrada y atractiva de la planta quedará arruinada para siempre.

¿Cuándo y cómo se podan los cipreses?

Si tienes cipreses en el jardín y quieres darles una forma distinta a su crecimiento natural, ya sea como seto o como ejemplar solitario, deberás usar las tijeras una o dos veces al año. La regla fundamental es clara: nunca cortar en la madera vieja y desnuda.

Quienes deseen una poda especialmente precisa pueden recortar los brotes jóvenes de primavera hasta aproximadamente la mitad de su longitud en todas las especies. El momento ideal llega cuando los nuevos brotes cambian su tono más claro al color típico del follaje y comienzan a lignificarse. La planta ofrece una «ventana de tiempo» de unas cuatro semanas para actuar.

También es posible podar uno o dos semanas después de que los brotes jóvenes se hayan lignificado, ya entrado el verano. Si es posible, elige un día en que los nidos de aves ya estén vacíos. En cualquier caso, todas las labores de poda deben realizarse con el cielo nublado: el sol reseca las zonas cortadas y la lluvia hace pudrir los brotes recién podados. Consulta siempre el parte meteorológico antes de empezar.

Resumen: poda de cipreses

Como plantas de forma o setos, los cipreses deben mantenerse con la silueta deseada mediante poda. Solo se puede cortar en la zona de brotes jóvenes con follaje intacto, ya que se regeneran mal a partir de ramas viejas y desnudas. Se poda anualmente cuando los nuevos brotes maduran a principios del verano. Durante la poda y los días siguientes, el cielo debe estar nublado. En otoño puede realizarse una poda de mantenimiento si es necesario. En caso de urgencia, también es posible podar en invierno con tiempo sin heladas.

Consejos de poda para el ciprés mediterráneo auténtico

El Cupressus sempervirens es el referente clásico de la belleza del ciprés. Originario de la cuenca mediterránea, tolera relativamente bien la sequía. Las plantas ya asentadas soportan hasta -20 grados Celsius; sin embargo, los ejemplares jóvenes deben protegerse con tela antihelada durante los primeros años frente a heladas intensas a partir de aproximadamente -8 grados Celsius.

Los cipreses mediterráneos crecen rápidamente en su juventud y desarrollan ese característico porte columnar y esbelto que los hace tan reconocibles. Pueden superar los 25 metros de altura. Por ello, en jardines domésticos conviene recortar los nuevos brotes del verano en aproximadamente dos tercios o tres cuartos de su longitud cada año. Así se frena eficazmente el crecimiento en altura.

Las agujas de color verde muy oscuro, dispuestas en forma de escamas, se vuelven marrones y se secan al cabo de dos años, momento en el que ya forman parte de la «madera vieja». Si te has perdido la poda de verano, puedes usar las tijeras también en invierno, pero solo con tiempo sin heladas, sin precipitaciones y con el cielo cubierto.

Cómo podar correctamente los cipreses híbridos

Los híbridos —cruces entre distintas especies de cipreses y falsos cipreses— son enormemente populares en los jardines. El ejemplo más destacado es el ciprés de Leyland, muy apreciado como planta de seto. No obstante, crece con mucha más vigor que el ciprés mediterráneo, por lo que conviene podarlo dos veces: una en primavera, cortando los brotes jóvenes, y otra de mantenimiento en otoño.

A veces ocurre que ciertas ramas sobresalen de la forma establecida; en ese caso, actúa antes de que esos brotes nuevos se conviertan en «madera vieja». En los cipreses híbridos también es posible realizar una poda de reducción en invierno si fuera necesario.

Así se podan los falsos cipreses

Sin duda, los más populares son los falsos cipreses del género Chamaecyparis. Pueden incluso cruzarse con especies de cipreses auténticos, dando lugar a una gran variedad de formas de jardín con distintas alturas. Algunos desarrollan por sí solos un porte muy llamativo, como la forma llorona, la columna natural o el falso ciprés concha, con sus fascinantes ramas retorcidas. Otras variedades crecen de forma densa y resultan excelentes para setos.

Una buena elección de variedad puede ahorrarte mucho trabajo de poda. La mayoría de los falsos cipreses se podan una vez al año, a principios del verano. Solo cuando la planta crece de forma especialmente vigorosa es necesario añadir una poda otoñal. Si fuera imprescindible, también se pueden podar en invierno.

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  • Ignacia Antonia es una creadora digital chilena que comparte contenido sobre lifestyle, tendencias y momentos de la vida cotidiana. Sus publicaciones destacan por un estilo moderno, cercano y enfocado en la inspiración diaria.

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