Cómo sembrar calabaza: así se logra el cultivo

Sembrar calabaza: lo esencial en pocas palabras

La calabaza destaca por sus frutos decorativos, es nutritiva y, gracias a la enorme variedad de cultivares disponibles, aporta diversidad a la mesa. Vale la pena sembrarla y cultivarla en el propio huerto para poder cosechar estas sabrosas bayas —que es como se denominan botánicamente las calabazas—. Tanto el cultivo previo en interior como la siembra directa en el bancal resultan, por lo general, sencillos. Eso sí, en ambos casos el momento elegido es fundamental, ya que estas plantas son muy sensibles al frío.

¿Cuándo se puede sembrar la calabaza?

Si quieres adelantar las plántulas en casa, siembra las semillas de calabaza en macetas como muy pronto a mediados de abril. Hacerlo antes es uno de los errores más habituales en el cultivo de esta hortaliza. Normalmente, las plántulas están listas para trasplantarse al huerto en un plazo de tres a cuatro semanas.

Sin embargo, ese trasplante no debería realizarse antes de que hayan pasado las últimas heladas tardías, es decir, preferiblemente no antes de mediados de mayo. Tras las últimas heladas primaverales, también es posible sembrar la calabaza directamente al aire libre.

Si las semillas se pusieron en tierra antes de tiempo o las temperaturas siguen siendo bajas, conviene vigilar el termómetro y tener a mano un vellón de protección. Por debajo de diez grados Celsius es recomendable cubrir las plantitas para no comprometer su desarrollo.

Cultivo previo de calabaza en maceta

Adelantar las calabazas en interior es siempre una buena idea, especialmente si vives en zonas más frías o quieres plantar una variedad con un período de cultivo bastante largo. Para no dañar las delicadas raíces, se prescinde del repicado posterior de las plántulas. Por eso, al plantar las semillas de calabaza, lo mejor es usar directamente macetas individuales de unos diez centímetros de diámetro.

Rellena estas macetas con sustrato de siembra y coloca una semilla en cada una a unos dos centímetros de profundidad. Esta profundidad es importante porque la calabaza es una planta que germina en oscuridad. Además, asegúrate de que el lado ligeramente aplanado de la semilla quede hacia abajo.

Consejo: Para que las semillas germinen con más rapidez, puedes remojarlas en agua tibia durante aproximadamente un día antes de sembrarlas.

Condiciones ideales para la germinación

A continuación, presiona ligeramente el sustrato, riégalo bien con agua pulverizada y mantenlo húmedo durante las semanas siguientes. Cubre las macetas con una cúpula transparente y colócalas en un lugar luminoso y cálido. La temperatura ideal está entre 20 y 24 grados Celsius: si hace demasiado frío, las semillas pueden empezar a enmohecerse en la tierra. En condiciones óptimas, la calabaza germina en unos siete días.

Tras la germinación, traslada los recipientes a un lugar algo más fresco pero igualmente luminoso, con temperaturas de entre 16 y 18 grados. Así evitarás que las plántulas crezcan demasiado antes de la fecha de trasplante, a mediados o finales de mayo. Para enraizarse bien en el huerto, deben tener como máximo tres hojas verdaderas además de los cotiledones.

Asimismo, es imprescindible endurecer las plantas antes de su traslado definitivo. Para ello, sácalas al exterior durante el día aproximadamente una semana antes de plantarlas.

Distancias de plantación y protección frente a las babosas

Para que tus calabazas produzcan abundantes frutos y las enfermedades fúngicas no tengan fácil acceso, no plantes las plántulas demasiado juntas en el huerto. Para las variedades trepadoras, calcula una distancia mínima de 2 x 1,5 metros, y para las formas arbustivas, de 1 x 1 metro. Trasplanta con cuidado para no dañar el cepellón. Un collar de plástico protector alrededor de cada planta también ayuda a defenderlas de las voraces babosas.

Por cierto: las calabazas pequeñas de porte poco rastrero —como la variedad ‘Table Queen’— pueden cultivarse incluso en el balcón. Adelántalas en interior y trasplántalas a partir de mediados de mayo en grandes macetones.

Siembra directa de calabaza al aire libre

Antes de sembrar la calabaza directamente en el bancal, prepara bien el terreno en el lugar elegido. Afloja la tierra a fondo, elimina todas las malas hierbas y añade unos cuatro litros de compost maduro por metro cuadrado. Calcula también las mismas distancias mencionadas anteriormente: unos tres metros cuadrados para variedades trepadoras y un metro cuadrado para las arbustivas.

Forma pequeños hoyos en la tierra y deposita dos semillas a unos dos centímetros de profundidad en cada uno. Cubre los hoyos y riega la siembra con cuidado. Tras la germinación, retira la plántula más débil y deja crecer únicamente la más vigorosa.

El lugar ideal para la calabaza en el huerto

Ya sea mediante siembra directa o trasplante de plántulas cultivadas en interior, para que las calabazas prosperen y ofrezcan una cosecha generosa el emplazamiento debe ser soleado, cálido y preferiblemente algo resguardado del viento. Cuando el viento sacude o tuerce tallos y plantas, lo habitual es que se produzcan alteraciones en el crecimiento.

Ten en cuenta la rotación de cultivos en tu huerto y elige para esta planta exigente un lugar donde, idealmente, no haya crecido ninguna cucurbitácea en los últimos cuatro años. Mientras el suelo sea rico en humus y nutrientes y se mantenga uniformemente húmedo, estas plantas hambrientas estarán a gusto. De hecho, un rincón junto al montón de compost ofrece condiciones casi perfectas para la calabaza.

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  • Ignacia Antonia es una creadora digital chilena que comparte contenido sobre lifestyle, tendencias y momentos de la vida cotidiana. Sus publicaciones destacan por un estilo moderno, cercano y enfocado en la inspiración diaria.

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