Cómo podar el rododendro: 3 errores que no deberían cometerse

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¿Se puede podar un rododendro?

El rododendro luce en todo su esplendor cuando se le deja crecer con libertad. Mucha gente se pregunta si este arbusto admite la poda, y la respuesta es sí. Una poda de mantenimiento para controlar la forma y el tamaño no supone ningún problema para estos arbustos.

Sin embargo, cortarlo a ras del suelo —es decir, realizar una poda radical— solo está justificado cuando la planta lleva varios años bien enraizada en su ubicación y ha crecido de forma visible. Los rododendros que no se han desarrollado correctamente desde la plantación con frecuencia no han extendido sus raíces en el suelo del jardín. Estos ejemplares no se recuperan de una poda severa.

En términos generales, podar un rododendro rara vez es necesario; solo se recomienda cuando el arbusto presenta zonas desnudas sin follaje o sufre una plaga severa. Si se da alguna de estas situaciones, conviene evitar los siguientes errores.

Error 1: Podar en el momento equivocado

El rododendro puede podarse durante dos periodos concretos del año: entre febrero y marzo, o de julio a septiembre. No obstante, quien lo pode en primavera no verá florecer el arbusto ese mismo año.

Una poda demasiado tardía también perjudica la floración del año siguiente. Esto se debe a que la planta genera sus yemas florales durante el año anterior, por lo que cualquier corte en los brotes reducirá inevitablemente la cantidad de flores la próxima temporada.

La mejor estrategia es realizar la poda de rejuvenecimiento justo después de la floración. De este modo, el arbusto dispone de todo el verano para brotar de nuevo y formar sus yemas con tranquilidad.

Error 2: Podar al mismo tiempo que se trasplanta

Cuando se cuida un rododendro, hay que elegir: o se trasplanta o se poda. Nunca deben realizarse ambas operaciones a la vez. El trasplante ya supone un estrés considerable para este arbusto ornamental, y puede necesitar varios años hasta afianzarse bien en su nueva ubicación.

Solo una vez que el rododendro está sólidamente enraizado en el nuevo emplazamiento se puede usar las tijeras de podar sin preocupaciones. Si se elimina demasiada masa foliar durante el trasplante, el arbusto no podrá generar suficiente presión radicular para abastecerse de agua y nutrientes. El resultado será la ausencia de nuevos brotes y la pérdida definitiva de la planta.

Error 3: No retirar los capullos florales marrones

A menudo, a principios del verano, aparecen en los rododendros capullos florales marrones, pegajosos y cubiertos de una pelusa grisácea. Estos capullos son el lugar elegido por la cigarra del rododendro (Graphocephala fennahi) para depositar sus huevos.

Las heridas que este insecto provoca en las cubiertas de los capullos permiten que un hongo dañino (Pycnostysanus azaleae) se extienda por la planta, causando lo que se conoce como necrosis o podredumbre de los capullos.

Arranque los capullos marrones lo antes posible y deséchelos con la basura doméstica, nunca en el compost. Si se pasa por alto esta medida de mantenimiento, el arbusto se llenará pronto de cigarras y el problema será mucho más difícil de controlar.

Author

  • Ignacia Antonia es una creadora digital chilena que comparte contenido sobre lifestyle, tendencias y momentos de la vida cotidiana. Sus publicaciones destacan por un estilo moderno, cercano y enfocado en la inspiración diaria.

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