El momento ideal para trasplantar los tomates al exterior
A finales de abril y principios de mayo, cuando las temperaturas empiezan a subir de forma sostenida, las plantas de tomate que hemos cultivado previamente en interior están listas para dar el salto al jardín. Sin embargo, hay una condición innegociable: el suelo debe haberse calentado hasta alcanzar entre 13 y 15 grados Celsius. Por debajo de esa temperatura, el crecimiento se detiene y las plantas producen muchas menos flores y frutos.
Para no arriesgarse, lo más prudente es esperar a que pasen las últimas heladas tardías de primavera, que suelen producirse entre el 12 y el 15 de mayo, antes de trasladar estas plantas tan sensibles al frío a su lugar definitivo en el huerto.
Consejo de experto: Un túnel de plástico ofrece condiciones notablemente mejores que el cultivo al aire libre. Protege a esta exigente hortaliza del viento y de la lluvia, y además dificulta que el hongo responsable del mildiu se propague con facilidad.
Cómo plantar correctamente las tomateras: guía paso a paso
Paso 1: Planifica el espaciado entre plantas
Dado que las tomateras necesitan bastante espacio para desarrollarse, lo primero es calcular bien la distancia entre ejemplares. Lo recomendable es dejar entre 60 y 80 centímetros de separación entre cada planta para garantizar una buena ventilación y evitar competencia por los nutrientes.
Paso 2: Abre los hoyos de plantación
A continuación, cava los agujeros donde irán las plantas. Cada hoyo debe tener aproximadamente el doble del tamaño del cepellón de la tomatera. Aprovecha para enriquecer la tierra con una buena cantidad de compost, que aportará nutrientes esenciales desde el primer momento.
Paso 3: Elimina los cotiledones
Antes de plantar, retira los cotiledones, es decir, las primeras hojitas que brotaron durante la germinación. Están situados muy cerca de la superficie del suelo y se mojan con facilidad al regar, lo que los hace muy vulnerables a la podredumbre. De todas formas, con el tiempo acabarían muriendo por sí solos.
Paso 4: Saca la planta del tiesto con cuidado
Extrae la tomatera de su maceta con mucho cuidado para no dañar el cepellón ni las raíces. Un cepellón intacto favorece una adaptación más rápida al nuevo entorno y reduce el estrés de trasplante.
Paso 5: Introduce la planta en el hoyo
Coloca la planta en el hoyo que has preparado, enterrándola un poco más profundo de lo que estaba en el tiesto. Esta técnica es clave: al cubrir parte del tallo, la planta desarrolla raíces adicionales alrededor del tallo enterrado, lo que le permite absorber más agua y nutrientes del suelo.
Paso 6: Rellena y afianza la tierra
Rellena el hoyo con la tierra que habías sacado y presiona bien alrededor de la base de la planta para eliminar bolsas de aire y asegurar un buen contacto entre las raíces y el suelo.
Paso 7: Identifica las variedades
Si has plantado variedades injertadas, asegúrate de que el punto de injerto, que se reconoce por un engrosamiento visible en el tallo, quede por encima del nivel del suelo. Cuando cultives varias variedades a la vez, coloca marcadores o etiquetas identificativas junto a cada planta para no confundirlas más adelante.
Paso 8: Riega abundantemente tras el trasplante
Una vez que todas las plantas estén en su sitio, es fundamental regarlas bien. Durante los tres primeros días después del trasplante, las tomateras deben recibir riego diario para ayudarlas a establecerse correctamente en su nuevo emplazamiento.
Cómo instalar un tutor o guía para las tomateras
Las tomateras son plantas trepadoras que pueden alcanzar una gran altura, por lo que necesitan algún tipo de soporte para crecer de forma vertical y ordenada. En un túnel de plástico, basta con atar un cordel a la estructura metálica del túnel y sujetar el otro extremo al primer brote principal de cada planta. Cada tomatera debe tener su propio cordel guía.
Si no dispones de un túnel, los tutores de bambú, las estacas de madera o las espalderas son alternativas igualmente eficaces. Además, tanto si cultivas en el jardín como en la terraza o el balcón, proteger las plantas de la lluvia directa es fundamental para prevenir enfermedades fúngicas como el mildiu. Quien no tenga invernadero puede plantearse construir una caseta para tomates de forma artesanal.
Consejo extra: cultiva tomates en maceta
¿Te gustaría cultivar tomates pero no tienes jardín? No es ningún obstáculo. Los tomates se adaptan muy bien al cultivo en maceta y pueden crecer estupendamente en una terraza o un balcón. La clave está en elegir un recipiente suficientemente grande, utilizar un sustrato de calidad y asegurarse de que la planta recibe el riego y el abono necesarios a lo largo de la temporada.









