Cosechar ruibarbo: estos 3 errores son especialmente graves

Todo lo que debes saber antes de cosechar ruibarbo

Ya sea en postres, mermeladas, compotas o una deliciosa tarta con streusel: durante el inicio del verano, los característicos tallos ácidos del ruibarbo (Rheum barbarum) se convierten en el protagonista de infinidad de recetas. La temporada de cosecha arranca en mayo. Lo ideal es recoger los tallos cuando todavía son jóvenes, justo después de que las hojas se hayan desplegado y el tejido foliar entre los nervios se haya estirado. Los tallos más viejos se vuelven leñosos y pierden todo su sabor.

Error 1: Cortar los tallos de ruibarbo en lugar de arrancarlos

Cuando se utiliza un cuchillo para cortar los tallos, casi siempre queda un pequeño muñón en la base que comienza a pudrirse con rapidez. Además, existe el riesgo de dañar los tallos adyacentes o incluso el rizoma al manejar la hoja.

La técnica correcta es arrancar los tallos más gruesos tirando de ellos con un movimiento firme y decidido, girándolos ligeramente si ofrecen resistencia. Puede parecer brusco, pero en realidad es el método más respetuoso para la planta, ya que permite que el tallo se desprenda de forma limpia y completa.

Error 2: Cosechar demasiados tallos a la vez

La cosecha supone un estrés considerable para la planta. Cada tallo retirado implica perder masa foliar, y con ella, superficie disponible para la fotosíntesis, que es fundamental para el suministro de energía de la planta. Si al ruibarbo le faltan demasiadas hojas, se irá debilitando progresivamente con los años hasta que puede llegar a morir.

No coseches más de la mitad de los tallos disponibles, por muy tentadores que parezcan los demás. Respetando este límite, una planta de ruibarbo puede vivir en el jardín durante diez años o más. Tras la temporada de cosecha, dale a la planta una buena dosis de compost como abono para que se recupere bien.

Error 3: Seguir cosechando después del día de San Juan

Según la tradición, la temporada de cosecha del ruibarbo termina el 24 de junio, a partir de esa fecha conviene dejar que la planta crezca en paz. Hay dos razones de peso para ello.

Por un lado, la planta necesita los meses siguientes para recuperarse tranquilamente del estrés de la cosecha. Por otro, esta fecha está relacionada con el contenido de ácido oxálico, una sustancia ligeramente tóxica presente de forma natural en los tallos y las hojas. Este es precisamente el motivo por el que el ruibarbo debe cocinarse antes de consumirse. El calor no solo reduce el contenido de ácido oxálico, sino que también hace que los tallos sean más digestivos y fáciles de tolerar.

A partir del 24 de junio, la concentración de ácido oxálico aumenta de manera progresiva, aunque no de forma brusca al día siguiente. El ruibarbo no se vuelve tóxico de golpe, pero su sabor se deteriora notablemente al cabo de poco tiempo.

Idea creativa: una bebedero para pájaros con forma de hoja de ruibarbo

¿Ya has terminado la cosecha y te ha quedado una pila de grandes hojas de ruibarbo? Aprovéchalas para crear un bebedero decorativo para pájaros con la forma característica de esa hoja tan llamativa. Es un proyecto sencillo, original y completamente sostenible que puedes hacer en casa con materiales básicos.

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  • Ignacia Antonia es una creadora digital chilena que comparte contenido sobre lifestyle, tendencias y momentos de la vida cotidiana. Sus publicaciones destacan por un estilo moderno, cercano y enfocado en la inspiración diaria.

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