Purín de ortiga casero: cómo prepararlo paso a paso

El purín de ortiga: un refuerzo natural para tus plantas

La protección vegetal no siempre requiere productos químicos. Entre los jardineros aficionados, el purín de ortiga es uno de los remedios más valorados, y prepararlo en casa es mucho más sencillo de lo que parece.

Este preparado actúa como repelente de plagas y aporta a las plantas nutrientes esenciales: nitrógeno, potasio y otros minerales importantes como el ácido silícico. Este último, curiosamente, puede mejorar el sabor de hortalizas como los tomates y los pepinos. Los ingredientes son simples: brotes frescos de ortiga mayor (Urtica dioica) y agua, preferiblemente agua de lluvia baja en minerales.

Si piensas preparar purín de ortiga con frecuencia, considera establecer un pequeño rincón de estas plantas silvestres en tu jardín, por ejemplo detrás del compost. Además de garantizarte materia prima, contribuirás a la biodiversidad, ya que la ortiga mayor es una de las plantas más importantes como fuente de alimento para los insectos.

Paso a paso: cómo preparar purín de ortiga en casa

Paso 1: Cortar un kilogramo de ortigas frescas

Para elaborar el purín necesitas aproximadamente un kilo de ortigas frescas. Si dispones de material seco, bastará con unos 200 gramos. Córtalas en trozos con unas tijeras e introdúcelas en un recipiente grande.

Paso 2: Añadir el agua

A continuación, vierte sobre las ortigas unos diez litros de agua. Remueve con energía y asegúrate de que todos los trozos de planta queden completamente sumergidos.

Paso 3: Incorporar harina de roca

Agregar harina de roca ayuda a absorber los compuestos responsables del olor intenso que desprenden los purines en fermentación. También un puñado de compost o tierra arcillosa reduce el desarrollo de olores durante el proceso. Tapa el recipiente de forma que permita la circulación del aire, por ejemplo con un saco de arpillera, y deja macerar la mezcla entre 10 y 14 días.

Paso 4: Remover el purín cada día

Es fundamental agitar la mezcla a diario con un palo. El purín estará listo cuando ya no se formen burbujas en la superficie, señal de que la fermentación ha concluido.

Paso 5: Colar el purín

Antes de usarlo, filtra los restos vegetales fermentados. Puedes aprovecharlos como abono en el compost o emplearlos directamente como acolchado en los bancales.

Paso 6: Diluir antes de aplicar

El purín de ortiga se aplica siempre diluido en una proporción de uno a diez con agua. Puedes usarlo como abono natural y estimulante vegetal regando directamente el suelo, o rociarlo sobre el follaje con un pulverizador para repeler plagas. En este último caso, aplícalo únicamente sobre plantas cuyas hojas no vayan a consumirse. Importante: antes de usar el pulverizador, filtra de nuevo el líquido a través de un paño para evitar que la boquilla se obstruya.

¿Cuál es la diferencia entre un purín y un caldo de plantas?

Los purines se obtienen mediante la fermentación de partes vegetales en agua, un proceso que dura varios días. Los caldos, en cambio, se elaboran dejando reposar las plantas frescas en agua durante un máximo de 24 horas, generalmente solo una noche, para después hervir la mezcla a fuego lento durante unos treinta minutos aproximadamente.

Tras ese tiempo, el caldo se diluye y se usa de inmediato. A diferencia de los purines, los caldos tienen escasa capacidad fertilizante y se emplean principalmente como refuerzo y protección vegetal. Su vida útil es muy corta, por lo que conviene utilizarlos cuanto antes tras su preparación.

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  • Ignacia Antonia es una creadora digital chilena que comparte contenido sobre lifestyle, tendencias y momentos de la vida cotidiana. Sus publicaciones destacan por un estilo moderno, cercano y enfocado en la inspiración diaria.

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