80 años del primer voto femenino y aún no somos libres e iguales

El día que casi 13 millones de italianas fueron a las urnas

El 2 de junio de 1946, casi 13 millones de mujeres italianas acudieron a votar por primera vez. Terminada la guerra y caído el régimen fascista, estaban llamadas a decidir, mediante referéndum institucional, entre monarquía y República, y a elegir a los miembros de la Asamblea Constituyente. Eran un millón más que los hombres.

La primera vez que las mujeres votaron en Italia

El sufragio universal había sido proclamado el 1 de febrero del año anterior. Muchas de ellas ya habían tenido un ensayo general meses antes, exactamente el 10 de marzo de 1946, cuando participaron en la primera vuelta de las elecciones municipales en 436 municipios. Era la primera ocasión en que podían expresar su preferencia por candidatos a alcalde y concejales, e incluso ser elegidas ellas mismas. La participación fue masiva también en aquella ocasión.

Han pasado 80 años de ese momento histórico y, al contemplar las fotografías de archivo, todavía emociona ver esas multitudes de mujeres con el cabello arreglado y su mejor vestido, los rostros iluminados de sonrisas, formando cola para entrar a los colegios electorales como si fueran invitadas a una fiesta. Y realmente tenía ese sabor festivo el reconocimiento de un derecho conquistado con esfuerzo, ya irrenunciable, para una parte de la población hasta entonces excluida de la vida política, que había desempeñado un papel crucial durante la guerra, sustituyendo el trabajo de los hombres enviados al frente o combatiendo en las filas de la Resistencia.

La visión de futuro de las Madres Constituyentes

El 10 de junio, el Tribunal de Casación, tras finalizar el recuento de votos, proclamó oficialmente la transición hacia la República. Tocaba entonces redactar la nueva Carta Constitucional. De los 556 diputados que componían la Asamblea Constituyente, 21 eran mujeres. A ellas les debemos los cimientos sobre los que se sustentan los principios básicos de la emancipación femenina, empezando por el reconocimiento de la igual dignidad entre los sexos en todos los ámbitos de la vida, pública y privada.

Cinco de ellas, en particular, participaron en la redacción de los artículos, formando parte de la Comisión de los 75. La afirmación de la “igualdad de hecho”, sin distinción de sexo, religión, opinión política ni condición social, es fruto directo de su trabajo. También lo son la igualdad moral y jurídica de los cónyuges, la protección de los hijos nacidos fuera del matrimonio, el apoyo a la maternidad y a la infancia, y el derecho al trabajo y a la igualdad de oportunidades.

La trabajadora tiene los mismos derechos y, a igual trabajo, la misma remuneración que corresponde al trabajador. Las condiciones laborales deben permitir el cumplimiento de su función familiar esencial y garantizar a la madre y al hijo una protección especial y adecuada.

Así reza el artículo 37 de la Constitución italiana, anticipando con una perspectiva moderna y visionaria los debates actuales sobre la brecha salarial de género, los permisos parentales y la conciliación de la vida laboral y familiar.

Una encuesta para hacer balance sobre los derechos

Sin embargo, en estos frentes, ocho décadas después, seguimos atascadas. A pesar de la evolución de las normas jurídicas, las luchas feministas y el progreso cultural y material de la sociedad. Por eso pareció importante, al celebrar un aniversario tan significativo, intentar comprender qué logros se han alcanzado realmente y cuáles son las expectativas sobre las conquistas aún pendientes.

Para ello se lanzó el 8 de marzo, en el marco del proyecto Libres e Iguales, una gran encuesta elaborada por Ipsos Doxa sobre los derechos de las mujeres, en la que también participaron las lectoras. Los resultados, acompañados del análisis de los socios científicos que formaron parte de esta iniciativa, ofrecen una radiografía reveladora del momento actual.

Los nuevos padres frenados por los prejuicios

¿Qué nos dicen los datos? Ante todo, que ese derecho al voto conquistado con tanto esfuerzo sigue siendo la herramienta más poderosa para hacerse oír en una sociedad todavía llena de discriminaciones, especialmente contra las mujeres. Aún hoy encadenadas a viejos estereotipos, obstaculizadas por la maternidad y penalizadas en el mercado laboral.

Es precisamente en ese ámbito donde se ha centrado la investigación, al tratarse del nudo central para conquistar la independencia económica y afirmar la propia libertad. La buena noticia es que los hombres no permanecen al margen: más de la mitad de los encuestados aspira a permisos de paternidad más largos e igualitarios, reivindicando mayor presencia en las tareas de cuidado. En la práctica, sin embargo, no los solicitan.

Sigue siendo demasiado poderosa la huella de los viejos patrones patriarcales como para que emerja ese nuevo modelo masculino más empático y en paz con su propia vulnerabilidad, que ya empieza a tomar forma entre las generaciones más jóvenes. Generaciones más atentas al bienestar y a los valores de las empresas, menos condicionadas por el juicio ajeno. El camino hacia la igualdad es largo y lleno de obstáculos. Pero merece la pena seguir recorriéndolo.

Author

  • Ignacia Antonia es una creadora digital chilena que comparte contenido sobre lifestyle, tendencias y momentos de la vida cotidiana. Sus publicaciones destacan por un estilo moderno, cercano y enfocado en la inspiración diaria.

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