El problema más común del jardín
Los pulgones aparecen en primavera casi como de la nada, convirtiéndose año tras año en uno de los principales enemigos del jardinero. Estos pequeños insectos, que pueden ser amarillos, verdes, rojizos o negros, forman colonias enormes en muy poco tiempo y dañan las hojas y los brotes tiernos de muchas plantas con sus aparatos bucales chupadores.
Además, durante la alimentación transmiten con frecuencia patógenos peligrosos, sobre todo virus. Por eso, una infestación en árboles frutales no debe tomarse a la ligera.
¿Realmente hay que usar productos químicos?
La buena noticia es que no hace falta recurrir a pesticidas agresivos. Existen numerosos remedios caseros económicos y de origen biológico que han demostrado ser muy eficaces contra los pulgones. Cuando solo algunas plantas están afectadas, muchas veces basta con retirar los parásitos con un chorro fuerte de agua o quitarlos manualmente con los dedos.
Como los pulgones sin alas tienen poca movilidad, la probabilidad de una nueva infestación es bastante reducida. Para ataques más intensos, lo más recomendable son los purines, caldos y tés elaborados con plantas silvestres ricas en ciertos minerales. Aplicados con regularidad, no solo combaten plagas y enfermedades, sino que también aportan nutrientes esenciales a las plantas.
El clásico: jabón potásico o jabón blando
El remedio casero más conocido en la lucha contra los pulgones es el jabón potásico o jabón blando, que también es el componente principal de muchos jabones de afeitar. Este tipo de jabón no tiene exceso de grasa y, además, no contiene colorantes, perfumes ni espesantes.
Los geles de ducha y otros productos de higiene a base de jabón, en cambio, suelen contener microplásticos y aditivos perjudiciales para el medio ambiente que, en algunos casos, también dañan ciertas plantas. Por eso no son adecuados para combatir pulgones ni otras plagas.
Para preparar este remedio casero, disuelve 50 gramos de jabón blando en un litro de agua tibia. Una vez que la solución se haya enfriado, viértela en un pulverizador y aplícala directamente sobre las plantas afectadas.
Consejo: En caso de infestación grave, puedes potenciar la eficacia del líquido añadiendo dos cucharaditas de alcohol o aguardiente, que simplemente se mezclan con la solución de jabón.
Caldo de ortiga
Un macerado de ortiga es otro remedio casero muy eficaz frente a los pulgones. Para prepararlo, se sumergen entre 100 y 200 gramos de hojas frescas en un litro de agua durante dos días. Aplicado puro con un pulverizador, actúa directamente contra estos molestos insectos y también puede ser útil en plantas de interior infestadas.
Importante: no dejes que el macerado fermente demasiado, ya que se convertiría en purín de ortiga. Este líquido de olor muy intenso no debe aplicarse nunca sin diluir sobre las plantas.
Combatir los pulgones con orégano
Esta hierba aromática tan popular en la cocina también tiene propiedades sorprendentes en el jardín. El orégano contiene múltiples sustancias activas contra los pulgones y el preparado se elabora de forma rápida y sencilla.
Solo necesitas 100 gramos de orégano fresco o 10 gramos de orégano seco. Vierte agua hirviendo sobre las hojas como si prepararas un té y deja reposar la infusión entre 15 y 20 minutos. Después, cuela los restos vegetales y diluye el líquido resultante con agua en una proporción de 3:1. Ya puedes aplicarlo sobre las plantas afectadas.
Caldo de tanaceto
El caldo de tanaceto puede prepararse aprovechando la floración tardía de otoño. Para ello, se dejan en remojo 500 gramos de hierba fresca o 30 gramos de hierba seca en diez litros de agua durante 24 horas. A continuación, se diluye el caldo con 20 litros de agua adicionales y se aplica sobre las plantas enfermas.
Té de ajenjo
Un té elaborado con ajenjo (Artemisia absinthium) no solo combate los pulgones, sino también gran variedad de insectos chupadores y masticadores. Para prepararlo, se vierten 100 gramos de hojas frescas o diez gramos de hojas secas con un litro de agua hirviendo y se deja reposar durante 24 horas. Luego se filtra con un colador fino. Este té puede aplicarse sin diluir directamente sobre los pulgones durante la primavera y el verano.
Purín de cola de caballo
Para elaborar un purín de cola de caballo, necesitas un kilogramo de planta fresca o 200 gramos de planta seca, que se dejan en remojo en diez litros de agua fría durante 24 horas. Después, se diluyen dos litros de este purín en diez litros de agua y se riega o pulveriza sobre las plantas semanalmente.
Atención: el purín de cola de caballo solo resulta eficaz en las fases iniciales de la infestación o como medida preventiva.
Caldo de helecho común
Se mezcla un kilogramo de frondas de helecho con diez litros de agua. El caldo resultante puede aplicarse sin diluir sobre los pulgones y es especialmente adecuado para plantas de interior. Dado que el helecho común es muy rico en potasio, este preparado también fortalece las plantas de manera similar a un abono.
Té de cebolla y ajo como remedio contra los pulgones
Las cebollas y el ajo son auténticos todoterreno en el jardín. A partir de 40 gramos de cebolla o dientes de ajo picados y cinco litros de agua hirviendo se puede preparar un remedio casero muy efectivo. Deja reposar la mezcla al menos tres horas y luego cuélala. Pulveriza tus plantas con el líquido sin diluir cada diez días. Por cierto, esta preparación también combate diversas enfermedades fúngicas.
Otro método consiste en trocear dientes de ajo e introducirlos en la tierra de la maceta. El aroma repele a los pulgones. Es importante que los trozos queden bien enterrados para evitar que el intenso olor impregne la habitación. Eso sí, si la planta ya está infestada, este método no será suficiente.
Caldo de hojas de ruibarbo
Contra el pulgón negro de las habas (Aphis fabae) funciona muy bien un caldo elaborado con hojas de ruibarbo. Se cuecen 500 gramos de hojas durante media hora en tres litros de agua, se cuela el líquido y se aplica con un pulverizador sobre las plantas afectadas, repitiendo el tratamiento cada semana. Además, este caldo actúa como fertilizante adicional para las plantas.
Leche desnatada o suero de leche
Si detectas pulgones en tus plantas de tomate de forma temprana, un litro de leche desnatada o suero de leche diluido en cuatro litros de agua puede ser un buen preventivo. Se aplica semanalmente sobre las plantas. En caso de infestación intensa, sin embargo, este método por sí solo no es suficiente.
Té negro contra los pulgones
El té negro también puede ayudar frente a una infestación de pulgones. Prepara una infusión con dos bolsitas en un litro de agua hirviendo y deja reposar al menos 15 minutos. Vierte el té ya frío en un pulverizador y aplícalo sobre las plantas por todos los lados.
Caldo de tabaco: eficaz, pero prohibido
Antiguamente se utilizaba un caldo de tabaco muy efectivo, que se preparaba hirviendo unos 50 gramos de tabaco en aproximadamente un litro de agua y colando los restos con un paño. El líquido enfriado se pulverizaba sobre las hojas y brotes afectados. La nicotina que contiene es un potente veneno nervioso que elimina los pulgones con eficacia.
Sin embargo, desde los años setenta está prohibido el uso de preparados con nicotina como insecticidas en jardines domésticos, tanto los comerciales como los elaborados en casa.
Estos remedios caseros contra los pulgones no funcionan
El purín de ajenjo, a diferencia del té de ajenjo, no mata los insectos, sino que solo los confunde gracias a su intenso y penetrante olor. El vinagre tampoco elimina los pulgones directamente, sino que únicamente previene la infestación, ya que estos insectos evitan los ácidos. Además, hay que tener mucho cuidado con las dosis, pues una concentración demasiado alta puede dañar también las hojas de las plantas.
El purín de ortiga, aplicado como tratamiento de riego, estimula el crecimiento de las plantas jóvenes y fortalece las debilitadas, pero no resulta eficaz para eliminar pulgones que ya están presentes en la planta.









