Por qué un seto recortado es la mejor pantalla visual para tu jardín
Encontrar la planta ideal para un seto según las condiciones del suelo y la ubicación no es tarea sencilla. Sin embargo, quien busca una pantalla visual económica y que ocupe poco espacio acaba tarde o temprano optando por el seto recortado. Las plantas para setos duran mucho más que las vallas de madera y resultan más baratas que los muros de obra.
Eso sí, hay que tener en cuenta dos inconvenientes: es necesario darles forma una o dos veces al año y, dependiendo del tamaño de las plantas en el momento de la compra, hacen falta algunos años de paciencia hasta que la pantalla vegetal sea completamente opaca.
¿Qué planta para seto es la más adecuada para mi jardín?
Antes de elegir, conviene responder a varias preguntas clave. ¿Prefieres una planta de crecimiento rápido que necesite podarse dos veces al año? ¿O te interesa más una planta algo más cara que luzca bien con una sola poda anual, aunque tarde más en alcanzar la altura deseada?
También es importante saber si tienes un suelo problemático en el que solo prosperan las especies más resistentes, y si el seto debe mantener su densidad visual en invierno o si puede perder las hojas en otoño.
Para ayudarte a tomar la mejor decisión, repasamos a continuación las doce plantas más importantes para setos recortados, con todas sus ventajas e inconvenientes.
Las 12 mejores plantas para setos con pantalla visual
1. Tejo (Taxus baccata)
El tejo es una de las plantas para seto de mayor longevidad; con buenos cuidados puede superar fácilmente los 1.000 años de vida. Es apta para setos de entre uno y cuatro metros de altura y se adapta a cualquier suelo que no sea excesivamente seco. Esta conífera autóctona es de hoja perenne, tolera tanto el sol como la sombra y prospera incluso en suelos muy enraizados bajo árboles grandes.
Además, soporta muy bien la poda y rebrota incluso tras cortes drásticos hasta el tronco. Como crece muy despacio, basta con podarlo una vez al año, aunque necesita bastante tiempo para formar una pantalla visual efectiva. Todas las partes de la planta son muy tóxicas, a excepción del arilo carnoso rojo que rodea la semilla. En lugares muy soleados puede sufrir daños por heladas ocasionales. La mejor variedad para setos, además de la especie silvestre, es la de porte erguido y color verde fresco ‘Hicksii’ (Taxus x media).
2. Tuya occidental (Thuja occidentalis)
La tuya occidental es apta para setos de entre dos y cuatro metros en lugares soleados con suelos húmedos y ricos en humus. Es muy resistente a las heladas y al viento, y forma una pantalla visual sumamente densa. No obstante, tiene fama de ser una planta de cementerio y su follaje escamoso se torna de color marrón verdoso cuando hace frío.
Estas plantas económicas crecen rápido y alcanzan la altura de los ojos en pocos años. Para que se ramifiquen bien y formen una pared uniforme y compacta, conviene podarlas dos veces al año. Plántalas únicamente en suelos suficientemente húmedos y bien aireados, ya que la sequía o el encharcamiento pueden provocar infecciones fúngicas que destruyen la planta por completo. Tampoco toleran podas severas. Entre las mejores variedades para setos destaca la de hoja fina y crecimiento moderado ‘Smaragd’, que además mantiene su color verde en invierno.
3. Ciprés de Lawson (Chamaecyparis lawsoniana)
El ciprés de Lawson tiene un follaje similar al de la tuya, aunque sus escamas son algo más delicadas y sus ramas crecen más erguidas. Es apto para setos de dos a cuatro metros en ubicaciones de sol a semisombra con suelos moderadamente húmedos. Existe una gran variedad de cultivares en tonos amarillos, azules y verdes.
Es algo más tolerante a la sombra que la tuya, pero comparte características similares. No tolera las podas severas y es más sensible al viento y a las heladas. Con la mayoría de variedades basta una poda al año. Una de las mejores variedades para seto es la ‘Columnaris’, de tono azul verdoso.
4. Lauroceraso (Prunus laurocerasus)
El lauroceraso es un arbusto de hoja perenne que pertenece al mismo género botánico que los cerezos y ciruelos. Según la variedad, es apto para setos de uno a dos metros tanto en sol como en sombra, sin exigencias especiales de suelo: tolera la sequía y crece incluso bajo la copa de árboles grandes.
Con sus gruesas y brillantes hojas, un seto de lauroceraso resulta ideal para jardines de estilo mediterráneo. Estos setos tienden a ser bastante anchos y deben podarse al menos una vez al año con tijeras de mano, ya que las hojarquinas eléctricas dañan gravemente el follaje. En días fríos y despejados puede sufrir quemaduras por helada en exposiciones muy soleadas, aunque rebrota rápidamente. Solo determinadas variedades de porte erguido como ‘Herbergii’ o, en climas suaves, ‘Rotundifolia’ son adecuadas como pantalla visual. Entre sus desventajas figura el hecho de ser una especie invasora y de menor valor ecológico que las plantas autóctonas.
5. Acebo europeo (Ilex aquifolia)
El acebo europeo es una planta forestal autóctona. Resulta adecuado para setos de uno a dos metros en ubicaciones semisombreadas y algo protegidas, con suelos sueltos y ricos en humus. No es ideal para regiones muy frías, ya que las variedades de hoja variegada son especialmente sensibles a las heladas.
Al crecer despacio, las plantas son relativamente caras. A cambio, basta con una poda al año, preferiblemente con tijeras de mano como en el lauroceraso. Con las variedades muy espinosas como ‘Alaska’ la poda es poco agradable. Además del follaje decorativo, las bayas de color rojo o amarillo intenso de los ejemplares femeninos son un auténtico atractivo visual. Un inconveniente es que muchas variedades sufren ataques de la mosca minadora del acebo. Las mejores variedades para seto son selecciones resistentes al frío como ‘Siberia’ o ‘Heckenstar’ (Ilex x meserveae), y las más cómodas de mantener son aquellas con pocas espinas, como ‘J. C. van Tol’.
6. Aligustre (Ligustrum vulgare)
El aligustre es conocido popularmente como «ligustro». Este arbusto autóctono de hoja semicaduca es extremadamente robusto y se recupera con facilidad. Resulta válido para setos de uno a tres metros y se adapta muy bien tanto a diferentes tipos de suelo como a distintas exposiciones.
Crece muy rápido, por lo que debe podarse dos veces al año. Las plantas son baratas y se multiplican fácilmente por esquejes. Los setos descuidados pueden recuperarse con una poda radical. Los setos de aligustre son muy populares entre las aves como lugar de nidificación, y sus bayas negras —tóxicas— constituyen una fuente de alimento importante para la fauna. Entre sus desventajas están la tendencia a emitir estolones y un sistema radicular denso que puede perjudicar a las plantas vecinas. En inviernos rigurosos pierde las hojas y deja de ser opaco. La variedad ‘Atrovirens’ y el aligustre de hoja ovalada (Ligustrum ovalifolium) conservan mejor el follaje en invierno.
7. Boj (Buxus sempervirens)
El boj ya aparecía como seto o bordura en numerosos jardines palaciegos durante la Edad Media. Es especialmente adecuado para setos bajos de hasta un metro de altura; para conseguir una pantalla de dos metros, se necesitan varios años de paciencia. El suelo debe ser rico en humus y nutrientes, permeable y no demasiado seco. Tolera tanto ubicaciones soleadas como sombreadas.
Crece despacio pero se vuelve muy denso con el tiempo, y generalmente basta con una poda al año. Es tan longevo como el tejo y también tolera muy bien la poda, rebrotando incluso desde ramas gruesas. Desde hace unos veinte años, la enfermedad del boj causada por el hongo Cylindrocladium buxicola ha causado graves daños en muchos jardines históricos. El taladrador del boj (Glyphodes perspectalis) es otra plaga temida. Para borduras bajas son adecuadas las variedades ‘Suffruticosa’ y ‘Blauer Heinz’; para setos más altos, la mejor opción es la especie silvestre Buxus sempervirens.
8. Haya común (Fagus sylvatica)
El haya común y su variedad de hojas rojizas, el haya de sangre (Fagus sylvatica var. purpurea), son plantas de gran longevidad para setos en zonas soleadas a sombreadas con suelos ricos en nutrientes y no demasiado secos. Son aptas para alturas de entre un metro y medio y cuatro metros, o incluso más.
Las hayas crecen con cierta rapidez y son muy tolerantes a la sombra, lo que permite formar setos relativamente estrechos y altos. Deben podarse dos veces al año y toleran podas severas hasta el tronco. Sus hojas tienen una superficie brillante y adquieren un color amarillo-anaranjado en otoño. Como las hojas permanecen largo tiempo en las ramas, las hayas ofrecen una pantalla visual aceptable incluso en invierno. Sus raíces son sensibles: no toleran aportes de tierra ni el encharcamiento.
9. Carpe (Carpinus betulus)
El carpe, llamado también «haya blanca» por la claridad de su madera, no es un haya verdadera sino que pertenece a la familia de las betuláceas. Es mucho más robusto y menos exigente que su homónimo, y se usa para setos de entre un metro y medio y cuatro metros. Crece en sol y sombra, y tolera temporalmente tanto la sequía como el encharcamiento.
Al igual que el haya, el carpe de crecimiento rápido debe podarse dos veces al año. Es muy resistente a la poda y su follaje caduco produce un humus valioso. Las hojas se tornan de un color ocre pálido en otoño y caen antes que las del haya, por lo que un seto de carpe puede volverse bastante transparente en invierno. Es relativamente susceptible al oídio y no tan longevo como el haya común. No existen variedades específicas para seto.
10. Arce campestre (Acer campestre)
El arce campestre es una hermosa planta para setos en jardines de estilo naturalista. Este árbol autóctono prefiere ubicaciones soleadas a ligeramente sombreadas y no tiene exigencias especiales de suelo, aunque no tolera los terrenos muy húmedos ni los ácidos. Puede utilizarse para setos de dos a cuatro metros de altura.
Crece muy rápido y debe podarse dos veces al año. Tolera podas vigorosas hasta la madera vieja. Es resistente a la sequía, el calor y los vientos fuertes. En otoño su follaje caduco se torna dorado y cae poco después, por lo que no es adecuado como pantalla visual durante todo el año. El oídio es una enfermedad fúngica para la que este árbol muestra bastante sensibilidad. Por su porte abierto, un seto de arce campestre siempre tiene un aspecto algo silvestre, lo cual resulta muy atractivo para las aves que buscan lugar donde anidar.
11. Agracejo de Thunberg (Berberis thunbergii)
El agracejo de Thunberg es una especie caduca que se planta con frecuencia como seto. Crece con relativa lentitud y es apto para setos de entre uno y un metro y medio. Le conviene una ubicación soleada con suelo rico en humus y no demasiado seco.
Con sus largas y afiladas espinas, esta especie es la opción ideal cuando se quiere proteger una propiedad de visitas no deseadas de perros y gatos del vecindario. Como pantalla visual pura, su escasa altura la limita bastante. Aunque no crece muy deprisa, conviene podarlo dos veces al año para evitar que se ensanche en exceso o se quede pelado en la base. Gracias a su gran tolerancia a la poda, puede recuperarse mediante una poda de rejuvenecimiento radical. Su follaje escarlata en otoño es un espectáculo visual. Los frutos rojos y comestibles permanecen en las ramas hasta entrado el invierno y son un importante alimento para las aves. Además de la especie de hoja verde, existen variedades de hoja roja como la ‘Atropurpurea’.
12. Fotinia (Photinia x fraseri)
Las fotinias son plantas de hoja perenne para seto que gozan de una popularidad creciente. Las variedades más recomendadas son la de hoja variegada ‘Pink Marble’ y la ‘Red Robin’ (Photinia x fraseri), con su llamativo follaje rojo durante el brote primaveral.
Estos arbustos de porte amplio son perennifolios, toleran el calor y la sequía, y se adaptan bien a distintos tipos de suelo. Son una excelente opción como pantalla visual en jardines mediterráneos. Su principal desventaja es que son algo sensibles al frío, por lo que solo se recomiendan para zonas de inviernos suaves. Además, son algo más caras que el lauroceraso, al que se parecen visualmente, y son susceptibles al fuego bacteriano, una infección bacteriana incurable de declaración obligatoria. El crecimiento anual es de 20 a 30 centímetros; se necesitan dos o tres plantas por metro lineal (de 60 a 80 cm de altura) y la altura óptima del seto es de uno a dos metros.
¿Cuándo es el mejor momento para plantar un seto?
Si quieres plantar un seto, el inicio del otoño es el momento ideal. Las plantas enraízan aprovechando las condiciones favorables antes del comienzo del invierno y, al año siguiente, crecen con más vigor que si se hubieran plantado en primavera. Las especies de hoja perenne algo sensibles al frío, como el lauroceraso o la fotinia, no deben plantarse demasiado tarde en el año, ya que pueden sufrir daños graves en invierno si aún no han arraigado bien. Para estas, la primavera es el mejor momento de plantación.
Las plantas con cepellón en maceta pueden plantarse incluso en verano, siempre que se rieguen bien durante las semanas siguientes en caso de sequía.
¿Las hayas decorativas te parecen demasiado aburridas?
Si los setos de siempre no te convencen, plantéate crear un seto de plantas florales. Esta opción aporta color y vida al jardín durante buena parte del año, atrae a polinizadores y ofrece una alternativa llena de personalidad frente a los setos clásicos de hoja perenne.








