El hibisco necesita los cuidados adecuados en el momento justo
Tanto en interior como en exterior, los representantes del género hibisco desprenden un aire exótico gracias a sus espectaculares flores. Para el jardín, la opción más habitual es el hibisco de jardín (Hibiscus syriacus), resistente a las heladas. En terrazas y balcones luce durante el verano el hibisco chino (Hibiscus rosa-sinensis), sensible al frío, aunque también se cultiva frecuentemente como planta de interior. Para que estas bellezas asiáticas se desarrollen en plenitud, conviene conocer los errores más habituales en su cuidado y elección de ubicación.
Error 1: No podar o podar demasiado tarde
Tanto el hibisco de jardín como el hibisco chino comparten una misma regla: si se descuida la poda, los arbustos envejecen progresivamente y producen cada vez menos flores. Dado que estas plantas de floración estival desarrollan sus flores en la madera nueva, es posible recortar con decisión los brotes del año anterior en primavera. Las coronas muy densas deben aclararse.
Para conservar la forma natural de la copa, conviene podar los brotes del exterior con algo más de intensidad que los del centro. Febrero es un buen momento para coger las tijeras. No esperes demasiado para realizar la poda, ya que de lo contrario las plantas también florecerán tarde.
Si el hibisco ya está envejecido y produce pocas flores, resulta útil una poda de rejuvenecimiento más enérgica. En este caso, se recortan todas las ramas hasta dejarlas con unos 30 a 50 centímetros y se aclara la planta en conjunto. Tras una intervención tan radical, la floración del año siguiente se verá reducida, pero el arbusto se desarrollará con mucho más vigor en la temporada posterior.
Error 2: Ubicación incorrecta
Una floración escasa puede deberse también a una ubicación inadecuada. Si el hibisco está demasiado a la sombra, no desarrollará todo su esplendor floral. Ya sea en el jardín, en la terraza o en casa: el hibisco —incluido el hibisco gigante (Hibiscus moscheutos)— necesita un lugar soleado.
Cuanto más duro sea el clima, más importante resulta encontrar un emplazamiento cálido, protegido del viento y de la lluvia. Las plantas en maceta también requieren suficiente luz y calor en el interior. El hibisco chino puede colocarse cerca de una ventana orientada al sur, aunque en pleno verano conviene protegerlo del sol intenso del mediodía.
La invernada del hibisco debe realizarse igualmente en un lugar lo más luminoso posible, a una temperatura de unos 15 grados Celsius, para evitar que pierda demasiadas hojas. Las escaleras oscuras o los sótanos no son recomendables como cuartel de invierno.
Error 3: Abonar demasiado tarde en la temporada
El momento del abonado es otro aspecto en el que es fácil cometer equivocaciones. Durante el período de crecimiento, el hibisco necesita un aporte de nutrientes suficiente; con carencias, apenas brota y forma muy pocos capullos. El hibisco de jardín se beneficia especialmente del compost, mientras que el cultivado en maceta agradece el abono líquido.
Sin embargo, si se abona el hibisco de jardín hasta bien entrado el otoño, los brotes se vuelven demasiado blandos y no maduran a tiempo. Esto puede provocar daños por heladas en invierno. Por ello, conviene dejar de abonar con suficiente antelación antes del período de reposo. A partir de la primavera siguiente, las dosis de abono se irán incrementando de forma gradual.









