Suculentas colgantes: Las 5 variedades más bonitas

¿Por qué elegir suculentas colgantes para tu hogar?

Las suculentas son plantas de interior tremendamente prácticas en cuanto a cuidados. Necesitan muy poca agua y, si alguna vez te olvidas de regarlas, no te lo ponen en cuenta. Lo único que realmente no toleran es un sustrato excesivamente húmedo. Dentro de muchos géneros botánicos existen especies que han desarrollado tallos y hojas engrosadas, capaces de almacenar agua para adaptarse a ambientes secos.

Las suculentas de porte colgante lucen de maravilla en maceteros suspendidos o sobre estantes altos. Eso sí, también en esas ubicaciones hay que tener cuidado: ni excederse con el riego ni descuidarlo por completo. A continuación descubrimos cinco de las suculentas colgantes más hermosas que puedes cultivar en casa.

¿Cuáles son las suculentas colgantes más bonitas?

Entre las mejores suculentas de interior con porte colgante encontramos cinco ejemplares fáciles de cuidar, que prefieren una luz ligeramente tamizada y consumen poca agua. Su estructura foliar única y su crecimiento caído las convierten en verdaderas joyas dentro del mundo de las plantas de interior. Las 5 suculentas colgantes más bonitas son:

  • Cadena de corazones (Ceropegia woodii)
  • Cactus sierra (Epiphyllum anguliger)
  • Cactus coral (Rhipsalis heteroclada)
  • Planta guisante (Senecio rowleyanus)
  • Uña de gato o cola de burro (Sedum morganianum)

Hojas enhebradas: La cadena de corazones

La Ceropegia woodii, conocida popularmente como cadena de corazones o flor farol, pertenece a la familia de las asclepiadáceas. Se trata de una suculenta foliar cuyos pequeños corazones marmolados del tamaño de una moneda parecen ensartados en tallos finos y lisos que caen con elegancia. Le encanta la luz difusa y riegos moderados a temperatura ambiente habitual.

Durante el invierno agradece un lugar fresco, en torno a los 10-15 grados centígrados. Con ese frío invernal no solo se reduce el riesgo de plagas en los meses de poca luz, sino que además aparecen sus curiosas flores rosas solitarias, que resultan verdaderamente peculiares.

Delicado y frondoso: El cactus coral

Si ampliamos el concepto de “suculenta” para incluir a los cactus, el género Rhipsalis se vuelve imprescindible. El cactus coral, concretamente la especie Rhipsalis heteroclada, presenta segmentos alargados y redondeados que con el tiempo forman conjuntos exuberantes y colgantes que recuerdan sorprendentemente a corales marinos. Como regalo extra, ofrece diminutas florecillas blancas en forma de estrella.

Este cactus prospera bien orientado al norte o en exposiciones este u oeste, siempre a temperaturas de interior normales. Eso sí, no debe secarse del todo: con un riego semanal como media suele ser suficiente para mantenerlo en perfectas condiciones.

Llamativo y escultórico: El cactus sierra

Otro cactus que merece toda nuestra atención es el Epiphyllum anguliger, conocido como cactus sierra. Sus tallos planos, que se inclinan hasta colgar, tienen una forma dentada que recuerda exactamente a una hoja de sierra. Son brillantes y de un verde intenso muy llamativo. En primavera aparecen grandes flores blancas perfumadas, que pueden presentar matices amarillentos o rosados.

Para florecer, necesita pasar el invierno entre 10 y 17 grados centígrados. Prefiere la luz difusa a la exposición solar directa, y un riego semanal es suficiente, aunque algo más abundante durante la época de floración, siempre evitando el encharcamiento. Entre noviembre y marzo basta con regarlo aproximadamente una vez al mes.

Cadenas de perlas verdes: La planta guisante

Los tallos finos y resistentes de la Senecio rowleyanus cuelgan completamente rectos, mostrando sus características hojas esféricas que se parecen muchísimo a los guisantes que le dan nombre. Esta planta tolera bien la luz, siempre que no se trate de la radiación solar directa del verano junto a una ventana sur.

Para que desarrolle sus flores blancas y perfumadas desde primavera hasta verano, necesita pasar el invierno en un lugar fresco, alrededor de los 10 grados. A partir de la primavera ya aprecia las temperaturas normales del hogar. Un riego semanal es suficiente como rutina de mantenimiento, pero cuando se riegue, hay que hacerlo a fondo, ya que sus raíces son escasas. En ningún caso debe quedar agua encharcada en la base.

Fascinantemente exuberante: La cola de burro

La Sedum morganianum, conocida como cola de burro o planta serpiente, es sin duda una planta de interior muy especial. Sus hojas carnosas y puntiagudas se aprietan unas contra otras a lo largo de tallos laxos, evocando las escamas de un cuerpo de serpiente. Estas estructuras de aspecto ceroso y color verde claro se desarrollan mejor con plena exposición solar y a temperaturas de interior normales.

El riego no debe superar una vez a la semana, y en invierno conviene reducirlo a una vez al mes. Si durante esa temporada se ubica además en un lugar fresco, la planta recompensa con pequeñas flores de color rosa intenso agrupadas en ramillete, un espectáculo que merece la pena esperar.

Author

  • Ignacia Antonia es una creadora digital chilena que comparte contenido sobre lifestyle, tendencias y momentos de la vida cotidiana. Sus publicaciones destacan por un estilo moderno, cercano y enfocado en la inspiración diaria.

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