Un verano seco puede causar estragos en el jardín
Cuando el verano trae consigo una sequía prolongada, el jardín lo sufre de verdad. Las plantas se debilitan por la falta de agua, se secan o se vuelven mucho más vulnerables a enfermedades y plagas. Además, el esfuerzo que implica el mantenimiento y, sobre todo, el riego del jardín se multiplica precisamente en plena época de vacaciones. Con los consejos adecuados sobre plantas, riego y cuidados, puedes preparar tu jardín para afrontar los veranos más áridos sin que las plantas resulten dañadas.
¿Qué plantas del jardín sobreviven a un verano seco?
Los veranos secos parecen volverse cada vez más frecuentes debido al cambio climático. Para preparar el jardín ante esta realidad, la elección de las plantas es fundamental. Apostar por especies tolerantes a la sequía y amantes del sol es, en general, la estrategia más acertada. Destacan especialmente las plantas típicas de jardines de pradera o de rocalla, entre las que se encuentran numerosas plantas vivaces.
Auténticas expertas en la austeridad hídrica son, por ejemplo, la equinácea púrpura, la verbena, el asfódelo, la iris de barba, la salvia o las distintas variedades de euforbia. Una regla de oro: menos plantas de temporada y más macizos de vivaces. Esto no solo reduce el trabajo de mantenimiento, sino que garantiza una plantación hermosa y duradera.
Características de las plantas que resisten los veranos secos
- Hojas pequeñas: reducen la evaporación de agua
- Hojas pubescentes: protegen contra el desecamiento
- Follaje plateado o grisáceo: refleja la luz solar y se calienta menos
- Hojas coriáceas y duras: cuentan con capas celulares protectoras adicionales
- Plantas suculentas: almacenan agua en sus hojas
- Plantas de raíces profundas: acceden al agua en las capas más profundas del suelo
Respetar las condiciones de ubicación de cada planta
Cuanto más se tengan en cuenta las exigencias de cada planta a la hora de diseñar el jardín, mejor se desarrollarán. Las plantas de sombra no tienen ningún sitio bajo el sol directo, ni siquiera en veranos normales. Muchas especies, incluidas las populares hortensias, pueden sufrir quemaduras solares con la exposición directa a los rayos del sol. Esto se manifiesta como follaje marchito, caída de hojas o enrojecimiento del follaje, ya que algunas plantas reaccionan a la falta de agua con deficiencia de clorofila.
Con frecuencia, las plantas mal ubicadas simplemente mueren. Consejo práctico: recoloca o trasplanta las plantas sensibles al sol, o protégelas con un vellón o una malla de sombreo. Las plantas que ya han sufrido quemaduras pueden salvarse, con algo de suerte, mediante una poda drástica.
Preparación del suelo y el momento óptimo de plantación
El momento en que se planta puede marcar una gran diferencia a la hora de preparar el jardín para un verano seco. El primer paso consiste en acondicionar el suelo frente al calor, la sequía y la escasez de agua. Un alto contenido en humus mejora notablemente la capacidad de retención hídrica del suelo, permitiéndole almacenar mucha más agua. Esta medida es especialmente importante en suelos arenosos.
En cuanto a las plantas, la experiencia demuestra que lo ideal es plantar las especies resistentes al frío en otoño, y las de hoja perenne a finales del verano o en primavera. De esta manera, las plantas estarán bien arraigadas antes de que lleguen los calurosos y secos meses de verano, y resistirán mucho mejor. Esto es especialmente importante con plantas grandes y costosas como árboles y arbustos.
¿Cómo regar correctamente durante los veranos secos?
Garantizar un riego adecuado en épocas de sequía no es sencillo. En jardines pequeños, basta con seguir unas pautas básicas. Riega siempre a primera hora de la mañana: el suelo húmedo por el rocío absorbe bien el agua y se seca antes de la noche, cuando los caracoles se activan. Además, el agua fresca no provoca un choque térmico, ya que el suelo todavía no ha acumulado demasiado calor.
Durante los veranos secos, riega siempre de forma abundante y profunda. Con riegos demasiado escasos, las plantas desarrollan menos raíces y todas ellas se concentran en la capa superficial del suelo. Un error fatal en épocas de sequía.
Si dispones de poco tiempo para el mantenimiento del jardín o tienes planeadas unas vacaciones largas, merece la pena instalar un sistema de riego automatizado. Los sistemas de riego inteligentes pueden incluso consultar los datos meteorológicos locales en tiempo real a través de internet y ajustar los horarios de riego en consecuencia, lo que supone una gran ventaja para el cultivo exitoso de frutas y verduras. Algunos de estos sistemas trabajan de forma completamente autónoma y riegan únicamente cuando las plantas lo necesitan de verdad, lo que ahorra dinero y cuida el medio ambiente.
La cisterna: una reserva de agua para la sequía
Otra opción muy eficaz para el riego en veranos secos es disponer de una cisterna propia. Cuando el clásico barril de lluvia lleva tiempo vacío por la falta de precipitaciones, los depósitos subterráneos de agua de lluvia siguen acumulando reservas suficientes para abastecer las plantas. De media, una cisterna puede almacenar hasta 4.000 litros de agua de lluvia, suficientes no solo para mantener el jardín en buen estado durante el verano seco, sino también para reducir el gasto de agua doméstica y contribuir a la sostenibilidad medioambiental.
Consejos de mantenimiento del jardín para los veranos secos
En el huerto o en el jardín productivo, perder la cosecha por culpa de un verano seco resulta especialmente frustrante. Escardar y remover el suelo con regularidad protege eficazmente las plantas. Por un lado, el agua de los chaparrones puntuales no se pierde por escorrentía, sino que se infiltra en el suelo y llega directamente a las raíces. Por otro lado, escardar impide que el agua presente en las capas más profundas se evapore sin aprovecharse. Además, trabajar el suelo facilita la aireación de las raíces y libera nutrientes, lo que beneficia directamente la salud de las plantas y la calidad de la cosecha.
El jardín ornamental puede prepararse muy bien para los veranos secos aplicando una capa de acolchado en los macizos. Una cubierta de corteza de árbol triturada reduce la evaporación y previene el desecamiento del suelo. Quienes no sean partidarios del acolchado por razones estéticas o por su olor característico, pueden optar por extender una capa de grava sobre los parterres como alternativa igualmente eficaz.








