Una hierba aromática imprescindible en el jardín y en la cocina
El eneldo tiene un hueco garantizado tanto en el huerto como en los fogones. Su aroma fresco e intenso lo convierte en el acompañante perfecto de pepinillos en vinagre, queso fresco con hierbas, ensaladas y platos de pescado. Además, sus propiedades digestivas lo hacen especialmente valioso para aliviar todo tipo de molestias estomacales.
Conocido botánicamente como Anethum graveolens, del eneldo se aprovechan tanto las hojas como las semillas. Sus flores amarillas en umbela son un auténtico imán para las mariposas. Al ser una planta anual, hay que cultivarla de nuevo cada temporada a partir de semilla, aunque estas se pueden recolectar fácilmente de las propias umbelas al final del verano.
Esta planta puede alcanzar hasta 150 centímetros de altura. Para cultivarla en maceta conviene optar por variedades más compactas, como Anethum graveolens ‘Fearnleaf’, ‘Bouquet’ o ‘Ella’.
Consejo 1: Cómo sembrar eneldo
La siembra directa en el exterior se realiza a partir de abril, en hileras o al voleo, cuando las temperaturas se sitúan entre los 15 y los 20 grados. Con frío o calor excesivo, la germinación puede retrasarse o resultar muy escasa. Una ubicación a media sombra o alejada del sol abrasador del mediodía es la más adecuada.
Las plantas jóvenes no toleran bien el trasplante, ya que sus raíces largas y finamente ramificadas se resienten con facilidad. Quien cultive en maceta debe elegir un recipiente suficientemente profundo. El sustrato ideal es rico en humus, bien nutrido y puede tener un componente arcilloso. El encharcamiento es totalmente perjudicial para el eneldo, que necesita además una tierra de cierta profundidad para que sus raíces se desarrollen correctamente.
Las semillas del eneldo son germinadoras en luz, por lo que simplemente se presionan ligeramente sobre la tierra o se cubren con una capa muy fina para evitar que el viento las desplace. El sustrato debe mantenerse siempre ligeramente húmedo. Para proteger la siembra de los pájaros hambrientos, se recomienda colocar un velo de cultivo sobre la zona, que además resguardará las semillas en las noches frías. Durante la fase de crecimiento inicial, hay que mantener las malas hierbas a raya con escardas frecuentes.
Consejo 2: Cómo trasplantar el eneldo
Si has comprado una planta joven de eneldo en maceta y quieres pasarla a un recipiente más grande o plantarla directamente en el exterior, debes saber que esta operación requiere cierta delicadeza. Solo crecerá sin interrupciones si se respetan sus largas raíces.
La maceta de destino debe tener la profundidad suficiente para albergar la raíz pivotante. En el caso de la plantación en el suelo, el hoyo tiene que ser bastante hondo y el fondo debe removerse bien para evitar el encharcamiento. Presta especial atención a no doblar ni romper la raíz principal durante el proceso de plantación.
Consejo 3: Cómo cuidar el eneldo
En términos generales, el eneldo es una planta poco exigente. Eso sí, no conviene cultivarlo siempre en el mismo lugar, ya que la repetición favorece la aparición de enfermedades. Se dice que tenerlo cerca de la lavanda ayuda a mantener alejados los pulgones.
Cuando la siembra haya resultado demasiado densa, es necesario aclarar las plantas. El riego debe ser moderado pero constante, ya que los cambios bruscos de humedad —períodos de sequía alternados con riegos abundantes— perjudican seriamente las raíces. Para cosechar, se cortan las puntas tiernas con sus hojas y también las umbelas semimaduras.
Si dejas que el eneldo florezca, podrás recolectar semillas para la temporada siguiente. También puedes dejar algunas umbelas en la planta para que se autosiembre de forma natural. Y hay algo más que merece la pena mencionar: el eneldo es un auténtico paraíso para los insectos. Orugas, escarabajos, moscas… todos se sienten atraídos por sus grandes umbelas.
Las orugas de la mariposa macaón tienen especial predilección por el delicado follaje del eneldo. Lo más recomendable es permitirles ese festín, pues de lo contrario no podrás disfrutar después del espectáculo de ver volar a estas magníficas mariposas por tu jardín.









