Mirlo: 3 datos curiosos sobre este pájaro

El mirlo, un ave más fascinante de lo que parece

Mucho antes de que amanezca, los mirlos ya están en plena actividad. Estos inteligentes pájaros han logrado adaptarse sorprendentemente bien a las condiciones de vida tanto en entornos urbanos como rurales. Son capaces, incluso, de imitar sonidos del ambiente que los rodea. Los siguientes tres datos retratan con precisión a esta ave tan versátil.

Dato 1: El mirlo es un auténtico todoterreno

Cuando se trata de elegir dónde vivir, el mirlo no tiene escrúpulos: se adapta a casi cualquier entorno. Antaño era un ave migratoria por excelencia, pero hoy en día muchos individuos permanecen todo el año en el mismo lugar. Han aprendido a convivir con la civilización y demuestran una llamativa creatividad tanto a la hora de buscar alimento como al construir sus nidos.

Los nidos de mirlo aparecen en los lugares más inesperados. Crían hasta tres veces al año y levantan sus nidos allí donde encuentran espacio: en paredes, bajo tejados y tejas, en farolas, tuberías, chimeneas e incluso dentro de maquinaria. Cualquier rincón que ofrezca algo de protección y aleje a los depredadores se convierte en un potencial lugar de cría. Cuando una amenaza se acerca, ya sea un gato u otro enemigo, los mirlos emiten una señal de alarma característica: una serie de notas agudas y penetrantes lanzadas en rápida sucesión.

Su dieta es igual de flexible. Los mirlos se alimentan de insectos, caracoles, lombrices y otros pequeños invertebrados, además de bayas y frutas. También han descubierto que los humanos descartan auténticas delicias en la basura o en la calle. No es raro verlos rebuscando en cubos de basura o vertederos. Frecuentan incluso terrazas de bares y restaurantes, donde recogen restos de comida de las mesas y el suelo. Su capacidad de adaptación va más allá: son capaces de memorizar e imitar sonidos cotidianos, como el ulular de una sirena de ambulancia o el ruido repetitivo de una máquina.

Dato 2: El mirlo adora el calor

En pleno verano es fácil observar mirlos tomando el sol con total tranquilidad, completamente relajados bajo la luz directa. Buscan un rincón seco, a veces polvoriento, extienden las alas de par en par y se dejan bañar por los rayos solares. El polvo, además, les sirve como método natural de cuidado del plumaje.

Los mirlos muestran una clara preferencia por las superficies de colores oscuros: negro, marrón o verde. El asfalto oscuro, la tierra seca, un rincón protegido sobre una alfombra de balcón verde y soleada o un césped artificial reseco son sus lugares de baño solar favoritos. En cambio, sobre piedras claras raramente se les ve posarse.

Dato 3: La población de mirlos sufre por el virus Usutu y la pérdida de insectos

Aunque los mirlos han encontrado múltiples fuentes de alimentación, su situación no está exenta de amenazas. El virus Usutu causó en 2020 una verdadera mortandad de mirlos en la región del Rin-Meno, en Alemania. Este virus es responsable de una enfermedad aviaria aún no del todo conocida, procedente de los trópicos, que está siendo investigada por especialistas en medicina tropical en colaboración con organizaciones de protección de la naturaleza. Si se encuentra un ave enferma o muerta, es posible notificarlo a través de los organismos de conservación habilitados para ello.

A esto se suma otra amenaza igualmente grave: se calcula que las poblaciones de insectos han caído aproximadamente un 80 por ciento. Esto significa que los mirlos encuentran cada vez menos alimento disponible, lo que repercute directamente en la crianza y el desarrollo de las nuevas generaciones. En las zonas con menor presencia de insectos, este declive puede acabar afectando notablemente a la densidad poblacional de esta especie.

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  • Ignacia Antonia es una creadora digital chilena que comparte contenido sobre lifestyle, tendencias y momentos de la vida cotidiana. Sus publicaciones destacan por un estilo moderno, cercano y enfocado en la inspiración diaria.

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