Las mejores plantas tapizantes contra las malas hierbas

Plantas tapizantes para mantener el jardín libre de malas hierbas

Existen muchas formas de frenar el crecimiento de las malas hierbas: arrancarlas o azadarlas con regularidad, cubrir el terreno con piedras o láminas impermeables… o simplemente plantar especies vegetales que no les dejen ninguna oportunidad. Las plantas tapizantes son, con diferencia, la solución más eficaz y decorativa.

El principio es sencillo: allí donde el suelo está cubierto por una vegetación densa y continua, las malas hierbas apenas pueden germinar. Esto ocurre de forma natural en arriates repletos de plantas favoritas, donde no queda espacio libre para las indeseadas, o en un césped bien cuidado. Sin embargo, también existen zonas del jardín que suelen quedar abandonadas a su suerte: rincones en sombra profunda, bajo las copas de los árboles, en laderas expuestas al sol o en taludes difíciles de trabajar.

Cómo diseñar el jardín con plantas tapizantes

La uniformidad que aporta una planta tapizante puede convertir los rincones más problemáticos en auténticos puntos de interés del jardín. Donde antes reinaba el desorden, una cubierta vegetal densa y cerrada introduce calma y coherencia en la composición.

Si una sola especie le parece demasiado monótona, puede combinar perfectamente dos o tres variedades distintas. Lo importante es que compartan las mismas necesidades de ubicación y una capacidad competitiva similar, para que ninguna desplace a las demás.

¿Qué plantas tapizantes ayudan contra las malas hierbas?

Las especies más recomendadas para combatir las malas hierbas mediante cobertura vegetal son:

  • Bistorta (Bistorta affine) — Polygonum tapizante
  • Estaquilla lanuda (Stachys byzantina) — Wollziest
  • Heuchera (Heuchera) — Purpurglöckchen
  • Pulmonaria (Pulmonaria) — Lungenkraut
  • Epimedium (Epimedium) — Elfenblume
  • Pachysandra (Pachysandra terminalis) — Ysander

Las más bonitas para sol y semisombra

La Bistorta (Bistorta affine) forma densas alfombras a través de sus estolones y luce espigas florales de color rosado entre julio y septiembre. El manto de dama (Alchemilla mollis) es uno de los comodines entre las tapizantes, cautivando con sus delicadas flores amarillo-verdosas y su follaje redondeado que retiene las gotas de rocío.

La estaquilla lanuda (Stachys byzantina), especialmente la variedad ‘Big Ears’, crea superficies de aspecto dinámico. Sus hojas, que pueden alcanzar los 25 centímetros de longitud, son aterciopeladas al tacto gracias a su pelusa gris plateada. La Heuchera, por su parte, ofrece una gran variedad de cultivares con llamativas coloraciones foliares que van del verde lima al burdeos intenso.

Cómo funcionan las plantas tapizantes

Las estrategias mediante las cuales las plantas pueden conquistar grandes superficies son muy diversas. Algunas se extienden a través de sus raíces, como el tomillo. Otras lo hacen mediante estolones aéreos, como la Bistorta (Bistorta affinis). Hay quienes colonizan el terreno por medio de rizomas rastreros, y otras simplemente presentan un porte muy amplio y arbustivo, como el manto de dama (Alchemilla mollis), de manera que con las distancias de plantación adecuadas se forma rápidamente una cubierta vegetal cerrada.

Las gramíneas ornamentales también son excelentes tapizantes. El Festuca gautieri, conocido como festuca de oso, y el pasto japonés (Hakonechloa macra) pueden cubrir grandes superficies del suelo con sus matas, aportando además un movimiento ondulante muy decorativo.

Ventajas de las plantas tapizantes contra las malas hierbas

La selección es amplia: existen vivaces, arbustos y trepadoras capaces de formar una alfombra vegetal impenetrable que impide el paso de la luz al suelo y sofoca las malas hierbas en el mismísimo momento de su germinación. Otra ventaja importante es que el terreno queda protegido tanto de la desecación causada por el sol como de la erosión producida por la lluvia.

Las tapizantes de crecimiento denso son especialmente eficaces. Entre ellas destacan la Bistorta (Bistorta affine ‘Superbum’), el epimedium (Epimedium), la fresa de Waldstein (Waldsteinia ternata) y la pachysandra (Pachysandra terminalis). Estas últimas prefieren ubicaciones resguardadas del sol directo. Para lugares muy soleados con suelo moderadamente húmedo, son recomendables el sedum tapizante perenne (Sedum floriferum) o las rosas tapizantes.

Las mejores tapizantes para la sombra

El epimedium (Epimedium) existe en innumerables variedades. Sus características hojas en forma de corazón estrecho y su floración primaveral con delicadas flores similares a orquídeas lo hacen especialmente atractivo. La pulmonaria (Pulmonaria) es otra opción magnífica, con su vistosa floración primaveral y sus hojas frecuentemente moteadas.

La pachysandra (Pachysandra terminalis), también llamada pachisandra, es un subarbusto perenne considerado un auténtico “devorador de hojarasca”. La espuma de flor (Tiarella cordifolia) produce racimos florales en abril y mayo que emergen de una alfombra de hojas de un verde fresco. La vincapervinca (Vinca major) desarrolla hojas brillantes tras brotar y florece a partir de abril, mientras que el ásaro europeo (Asarum europaeum) aporta un follaje perenne y reluciente que requiere suelos calizos.

Las tapizantes perennifolias tienen la ventaja de ofrecer una cubierta atractiva durante todo el año. Quienes valoran el color otoñal también encontrarán especies adecuadas: las hojas de la bergenia (Bergenia) y del epimedium adquieren tonos llamativos en esta estación. Bajo los árboles y arbustos, las tapizantes demuestran además su valía como “tragadoras de hojas”: el tedioso rastrillado otoñal se elimina por completo, ya que las hojas caídas pueden dejarse directamente como abono natural.

Cómo plantar tapizantes contra las malas hierbas

Antes de plantar, es fundamental eliminar del suelo todos los fragmentos de raíces que sea posible. Algunas malas hierbas de raíz, como la grama (Elymus repens) o el podagraria (Aegopodium podagraria), son capaces de brotar de nuevo incluso a partir de trozos minúsculos. Lo mejor es cribar bien la tierra con un bieldo. A continuación, cubra el parterre con una capa de unos dos centímetros de compost maduro y espere a que germinen las semillas de malas hierbas que pueda contener. Pase el cultivador una vez más y proceda a plantar las tapizantes.

La densidad de plantación depende de sus prioridades. Con mayores distancias entre plantas, el tapiz tardará más en cerrarse y tendrá que deshierbar durante un tiempo, aunque esta opción resulta más económica. Si desea cubrir el terreno en el menor plazo posible, plante a mayor densidad. Para que la alfombra tapizante se cierre rápidamente sin que las plantas compitan entre sí, es importante respetar el número de ejemplares recomendado por metro cuadrado, que varía según la especie. Su vivero de confianza o los catálogos especializados de plantas vivaces pueden orientarle al respecto.

Consejo práctico: plante en otoño para mejores resultados

Si se plantan tapizantes solo en primavera, tardan bastante en arraigarse y extenderse, dejando tiempo para que las malas hierbas se reinstalen. Plante ya en otoño para que las raíces se desarrollen antes de la llegada del invierno. Con la llegada de la primavera, las tapizantes habrán ganado ventaja y podrán ponerse manos a la obra con su tarea principal: cubrir el suelo de forma eficaz y definitiva.

Author

  • Ignacia Antonia es una creadora digital chilena que comparte contenido sobre lifestyle, tendencias y momentos de la vida cotidiana. Sus publicaciones destacan por un estilo moderno, cercano y enfocado en la inspiración diaria.

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