El problema de los caracoles en el jardín
Los caracoles actúan de noche y, cuando llega la mañana, el jardinero aficionado se lleva un buen susto al descubrir sus plantas completamente devoradas. Los propios caracoles ya han desaparecido para entonces, dejando únicamente un rastro de baba como evidencia de su visita.
Riega el jardín preferiblemente por las mañanas, así el suelo tiene tiempo de secarse antes de que caiga la noche y no estarás poniendo una autopista resbaladiza hasta los arriates. Con los siguientes consejos podrás proteger tus plantas y tus verduras frente a estos molestos visitantes.
Consejo 1: Recoge los caracoles a diario
Cuando el día es cálido y seco, los caracoles buscan descanso en lugares húmedos y oscuros desde los que se desplazan hacia los arriates por la noche. Puedes aprovechar esto colocando tablas de madera sin tratar o grandes hojas a intervalos regulares entre los cultivos, creando zonas de refugio artificiales donde sea fácil recogerlos.
Las tablas deben estar lo más húmedas posible y apoyadas sobre tierra irregular para que las babosas puedan meterse bien por debajo. Si además colocas fresas, hojas de lechuga o pieles de patata como cebo, los caracoles acudirán con total seguridad. Este método funciona especialmente bien cuando todavía no hay plantas en el jardín o en el arriate.
Planta la lechuga antes de que los caracoles se conviertan en un problema, no después de que ya hayan arrasado con todo. El poder de atracción de las tablas es limitado, por lo que no estarás atrayendo caracoles de los alrededores.
Consejo 2: Instala una valla anticaracoles
No existen porteros para los arriates de ensalada o verdura, pero sí hay guardaespaldas que, bien aplicados, funcionan con una fiabilidad del cien por cien. Las vallas anticaracoles especiales con el borde doblado hacia el exterior protegen arriates enteros, mientras que los collarines de plástico individuales resguardan cada planta por separado.
Los bordes curvados de ambas barreras resultan infranqueables para las babosas, siempre y cuando ninguna hoja sobresalga a modo de puente. Elige preferiblemente una valla anticaracoles duradera de metal y entiérrala unos diez centímetros en el suelo. Para asegurarte de no haber dejado ningún caracol atrapado dentro del arriate, esparce veneno granulado o coloca una trampa de cerveza.
Consejo 3: Usa veneno granulado para caracoles en el jardín
El veneno granulado para caracoles es un cebo tóxico específico para estos moluscos que se esparce entre las plantas que se quieren proteger. Si lo aplicas en primavera, puedes reducir considerablemente la primera generación de babosas del jardín y así prevenir una plaga. En esa época del año hay pocas plantas disponibles en la naturaleza, por lo que el cebo resulta especialmente atractivo para los caracoles.
El granulado tiene como principio activo fosfato de hierro (III) o metaldehído. El metaldehído puede ser peligroso para las mascotas y los erizos si se usa de forma incorrecta. El fosfato de hierro (III) es más respetuoso con el medio ambiente: una vez aplicado, se descompone en hierro y fosfato, actuando después como nutriente para el suelo.
Esparce el granulado de forma uniforme sobre el arriate a tratar. No formes montones ni diques alrededor de las plantas, ya que de ese modo el cebo resulta poco interesante para animales ajenos al problema y estos no le harán caso. Recuerda que incluso el fosfato de hierro (III) no es beneficioso para ellos si lo consumen en grandes cantidades.








