El poso de café como abono natural: qué dice la ciencia
El poso de café suele subestimarse como abono natural, y sin embargo, para tratarse de un producto de origen exclusivamente vegetal, contiene una cantidad de nitrógeno sorprendentemente elevada. La fracción proteica de los granos de café crudos, rica en nitrógeno, azufre y fósforo, representa nada menos que el once por ciento de su composición total.
Durante el proceso de tostado, esas proteínas vegetales se descomponen por completo al no ser termoestables, pero la mayor parte de los nutrientes quedan conservados en los productos de degradación. Además, al preparar el café, solo una pequeña proporción de esos nutrientes se elimina con el agua caliente. El tostado también genera ácidos húmicos, razón por la cual el poso presenta un pH ligeramente ácido, a diferencia de los granos recién recolectados.
¿Cómo se pueden abonar las plantas con poso de café?
Si quieres aprovechar el poso como fertilizante, lo más práctico es ir acumulándolo poco a poco. Acudir al jardín con cada filtro usado por separado no resulta muy eficiente. Guarda el poso en un cubo situado en un lugar ventilado y seco, y coloca dentro un colador de malla fina para que el poso fresco se seque rápidamente y no llegue a enmohecerse.
Cuando hayas reunido una cantidad suficiente, esparce un par de puñados del polvo seco alrededor de la zona radicular de cada planta. El poso tiene un ligero efecto acidificante sobre el suelo y, además, lo enriquece con humus. Por eso resulta especialmente adecuado para fertilizar plantas que prefieren suelos húmicos y ácidos, como las hortensias, los rododendros y los arándanos.
Un detalle importante: incorpora el poso de forma superficial en el suelo o cúbrelo con un poco de mantillo. Si simplemente lo dejas sobre la superficie de la tierra sin enterrar, se descompondrá muy despacio y su efecto fertilizante será prácticamente insignificante.
Consejo: En el caso de flores de balcón y otras plantas en maceta, puedes mezclar unos puñados de poso con la nueva tierra antes de trasplantar, enriqueciéndola así con nutrientes adicionales y oligoelementos.
Compostar el poso de café
También puedes aprovechar el poso de café de manera indirecta como abono para el jardín incorporándolo primero al compost. Basta con esparcir el polvo húmedo sobre la superficie del montón de compostaje. El filtro de papel puede compostarse junto con el poso, pero se recomienda vaciarlo antes para evitar que el contenido se enmohezca. Los filtros que no sean cien por cien de papel deben desecharse en la basura normal.
Para compostar el poso correctamente, vacía el polvo del filtro antes de añadirlo al montón.
Café frío en lugar de poso como abono para plantas de interior
El poso de café no es recomendable como abono para plantas de interior, ya que el polvo apenas se descompone sobre el sustrato del tiesto y acaba enmoheciéndose tarde o temprano. El café negro frío sobrante de la cafetera es, en cambio, un fertilizante gratuito muy válido. Dilúyelo simplemente en proporción 1:1 con agua y riega con esa mezcla tus plantas de interior, plantas en maceta y flores de balcón.
Con las plantas de interior hay que ser especialmente cuidadoso con la dosis: no uses más de media taza de café diluido por planta y semana. Si te excedes, el sustrato puede acidificarse en exceso e impedir que las plantas crezcan con normalidad.
El café como producto fitosanitario natural
Hace unos años, la revista Nature informó de que una solución de cafeína al dos por ciento se había utilizado con éxito en Hawaii para combatir babosas y caracoles. Sin embargo, la euforia inicial entre los aficionados a la jardinería se enfrió rápidamente al descubrir que hacen falta casi 200 gramos de polvo para preparar una sola taza de ese café anticaracoles tan concentrado, lo que resulta bastante costoso. Por otro lado, aunque la cafeína es un fitosanitario de origen orgánico, se trata de una sustancia muy tóxica que, en concentraciones tan elevadas, probablemente eliminaría también a muchos otros organismos.
Dicho esto, el café normal diluido a partes iguales con agua funciona bien contra los mosquitos del sustrato en plantas de interior, ya que la cafeína resulta tóxica para las larvas que viven dentro del tiesto. Asimismo, esta solución de café puede aplicarse con un pulverizador para combatir eficazmente los pulgones.








