Una planta primaveral sin complicaciones
La weigela es uno de esos arbustos que casi se cuidan solos. Florece espléndidamente en primavera, en un momento que se sitúa justo entre la lila y las rosas, y resulta igual de vistosa tanto en maceta como plantada directamente en el jardín.
Además de sus flores, muchas variedades lucen un follaje decorativo en tonos amarillos, rojizos o incluso jaspeados. Y para los jardines más pequeños, existen variedades enanas de crecimiento compacto y lento. Con estos tres consejos, el arbusto dará lo mejor de sí mismo.
Consejo 1: Reservarle suficiente espacio
Antes de plantar cualquier arbusto, conviene asegurarse de que el lugar elegido le resulte adecuado. La weigela necesita una ubicación soleada con un suelo de jardín bien drenado. Ahora bien, el espacio que requiere varía considerablemente según la variedad.
Entre las variedades de crecimiento vigoroso destacan ‘Brigela’, con su follaje jaspeado en crema, y la ‘Variegata’, de flores rosa pálido. En cambio, las variedades ‘Alexandra’ y ‘Bokrashine’ se mantienen compactas. Quien no quiera estar podando continuamente, hará bien en elegir desde el principio una variedad cuyo tamaño natural se ajuste al espacio disponible. Si la weigela ya ha superado los límites de su emplazamiento, siempre cabe la opción de trasplantarla.
Consejo 2: Podar en el momento adecuado
Las weigelas florecen en primavera, por lo que lo más recomendable es podarlas justo después de la floración. Si se poda antes, se pierde gran parte de la exhibición floral. En arbustos muy densos, es posible eliminar las ramas más antiguas a ras del suelo cuando comienza el brote.
Es fundamental respetar los brotes cortos y nuevos que se desarrollan sobre los tallos del año anterior, ya que en sus extremos se forman las inflorescencias. Para la poda anual de mantenimiento, que consiste en un aclarado ligero para preservar la abundancia de flores, se recomienda hacerlo antes de finales de julio. En plantas jóvenes, también se pueden recortar los tallos marchitos hasta dejar brotes jóvenes y vigorosos más bajos, con el fin de dar forma al arbusto.
Qué hacer cuando la weigela envejece sin haber sido podada
Si la weigela ha pasado mucho tiempo sin recibir ningún corte, acaba envejeciendo: se queda desnuda por dentro y solo florece en las puntas externas de los tallos. En ese caso, una poda de rejuvenecimiento radical puede solucionar el problema.
Para ello, antes de que broten las yemas, se cortan las ramas más viejas a un palmo del suelo. Añadiendo un poco de compost, la weigela volverá a brotar con fuerza en poco tiempo. Eso sí, habrá que esperar hasta el segundo año para volver a disfrutar de la floración.
Consejo 3: Garantizar la humedad suficiente
Las weigelas tienen un sistema radicular muy superficial. Por eso conviene evitar trabajar el suelo con azada en esa zona, ya sea para eliminar malas hierbas o para mejorar la absorción del agua. Lo más adecuado es aplicar una capa de mantillo alrededor de la base del arbusto.
Dos o tres litros de compost maduro aplicados en primavera no solo alimentan el arbusto ornamental, sino que también actúan como amortiguador frente a la sequía y el calor.
Si la weigela crece en maceta, la atención a la humedad resulta igual de importante. El sustrato no debe secarse por completo en ningún momento. Tampoco conviene que el agua de lluvia o de riego se acumule durante demasiado tiempo en el platillo, ya que el encharcamiento pudre las raíces. Del mismo modo, un cepellón demasiado seco provoca la caída de flores y capullos.








