Hormigas fascinantes en nuestro entorno
Las hormigas son criaturas verdaderamente sorprendentes: increíblemente fuertes, trabajadoras incansables y presentes en prácticamente cada rincón del planeta. Claro que también las encontramos en nuestros jardines, caminando por senderos y arriates, trepando por plantas, escondiéndose bajo las piedras o recorriendo las paredes de las casas. Pero ¿qué especies de hormigas habitan realmente en nuestro territorio?
Estas son las especies de hormigas que viven en Alemania
En Alemania existen aproximadamente 118 especies distintas de hormigas. La gran mayoría no frecuenta los jardines, sino que prefiere los bosques, los prados secos y pobres en nutrientes, o los cálidos márgenes forestales. Allí buscan o construyen refugios permanentes. De entre todas esas especies —algunas de las cuales llegaron de forma accidental— hay varias que resultan especialmente comunes. A continuación presentamos cinco de ellas.
Hormiga amarilla del prado
La hormiga amarilla del prado (Lasius flavus) es una especie originaria de Europa. Pertenece al género de las hormigas camineras (Lasius) y vive en colonias de hasta 100.000 individuos. También se la conoce como hormiga ámbar por su característico cuerpo amarillento o parduzco. Aparece con frecuencia en jardines, donde construye sus nidos bajo tierra; su presencia suele delatarse por montículos de tierra cubiertos de vegetación.
En el interior del nido, estas hormigas crían pulgones de raíz para alimentarse de su melaza. Por eso rara vez necesitan salir a la superficie. Sin embargo, durante el verano los individuos alados salen en enjambre para aparearse, tras lo cual las reinas fundan nuevas colonias.
Hormigas de fuego
Las hormigas de fuego pueden presentar coloraciones muy variadas: blancas, amarillo pálido, rojas, marrones o negras. Su nombre no es casualidad, ya que sus mordeduras producen un dolor ardiente e intenso. Para instalar sus nidos suelen elegir piedras grandes. Lo más peculiar es que el nido en sí está formado exclusivamente por obreras que se sujetan unas a otras, creando lo que se denomina un nido vivac o bivouac.
Esta estructura les permite abandonar su ubicación con rapidez e instalarse en otro lugar, preferiblemente cerca de otras colonias. Las hormigas de fuego son depredadoras: roban provisiones y larvas de nidos ajenos.
Hormiga roja de los bosques
Si alguna vez has paseado por el bosque y has visto un gran montículo formado por agujas de abeto o de pino apiladas sin orden aparente, estás ante el hogar de la hormiga roja de los bosques. Esta especie es muy habitual en nuestras latitudes y se encuentra sobre todo en claros soleados y en los bordes del bosque. En ocasiones, varias colonias se unen y las hormigas se desplazan entre distintos nidos, compartiendo espacio con varias reinas.
Hormiga negra del césped
Esta especie de hormiga de color marrón construye nidos subterráneos. Los instala bajo piedras o excava complejas galerías en el suelo. La hormiga negra del césped (Tetramorium caespitum) forma colonias de entre 70.000 y 90.000 individuos. Su fuente de alimentación principal es la carroña, aunque si consigue acceder al interior de una vivienda, no dudará en aprovechar cualquier alimento que encuentre a su alcance.
Esta especie tiene fama de agresiva: reacciona con rapidez cuando se siente amenazada o acorralada.
Hormiga faraona
La hormiga faraona, de tonalidad ámbar, vive literalmente dentro de las viviendas humanas. Busca grietas y rendijas en muros y paredes donde refugiarse, siendo sus diminutos cuerpos de apenas dos milímetros perfectos para infiltrarse en cualquier hueco. Una sola colonia puede llegar a tener hasta 2.500 individuos.
Se trata también de una especie carroñera capaz de alimentarse de carne o embutidos, como los que pueden quedar en un picnic o en una barbacoa al aire libre. Utiliza una estrategia muy eficaz: marca químicamente las fuentes de alimento como aprovechables o no aprovechables, de modo que el resto de la colonia sabe exactamente adónde acudir. Hay que tener mucha precaución, ya que estas pequeñas hormigas pueden transmitir patógenos como estreptococos y salmonelas.
¿Son las hormigas una plaga en el jardín?
En realidad, las hormigas no son plagas propiamente dichas, sino que desempeñan un papel valioso como insectos beneficiosos para el ecosistema del jardín. Airean el suelo, descomponen materia orgánica y contribuyen a la cadena alimentaria. Sin embargo, cuando su presencia se dispara o logran colonizar el interior de una vivienda, pueden convertirse en un problema real y resultar muy molestas.
Afortunadamente, existen métodos respetuosos con el medio ambiente para mantenerlas a raya sin recurrir a productos agresivos. La clave está en comprender su comportamiento y actuar con inteligencia, no con agresividad.








