Qué es la cal de algas y por qué resulta tan útil en el jardín
La cal de algas marinas es un fertilizante que combina roca caliza triturada, procedente por ejemplo de la era jurásica, con algas rojas molidas. Al no ser soluble en agua, su acción es lenta y progresiva. Contiene aproximadamente un 70% de carbonato cálcico, además de una gran variedad de oligoelementos y componentes secundarios.
Entre sus componentes destacan los llamados bioestimulantes, sustancias que influyen directamente en la fisiología de las plantas: mejoran el rendimiento, la vitalidad, la calidad y la capacidad de conservación. Por ejemplo, la cal de algas estimula el desarrollo de pelos radiculares, lo que favorece la absorción de nutrientes desde el suelo. Otro efecto documentado es el aumento de la tasa de fotosíntesis.
¿Para qué plantas y suelos es adecuada?
En términos generales, la cal de algas es válida para todo tipo de cultivos y suelos. En horticultura se utiliza para mejorar el suelo, abonar las plantas y repeler plagas. Sin embargo, como ocurre con cualquier tipo de cal, eleva el pH del suelo, por lo que no es recomendable para plantas acidófilas o sensibles a la cal.
Entre las plantas que no toleran bien este producto se encuentran las plantas de turbera, como el brezo o el rododendro. A continuación te explicamos tres usos prácticos de la cal de algas que pueden marcar una diferencia real en tu jardín.
Consejo 1: Cal de algas para el control de plagas
Como ya se ha mencionado, la cal de algas eleva el pH de su entorno. Cuando entra en contacto con el follaje de las plantas, crea un ambiente hostil para esporas de hongos como el oídio o la sarna. Frente a plagas animales, actúa de manera diferente pero igualmente interesante.
Se puede emplear contra la pulga de tierra, el escarabajo de la patata, la polilla del puerro y el temido taladro del boj. Cuando se espolvorea en forma de polvo sobre las plantas afectadas mientras las orugas de las plagas aún están presentes, parece interferir en su desarrollo. El efecto es especialmente notable en orugas jóvenes.
Aunque la cal de algas no actúa directamente como pesticida, mejora la estructura del suelo y refuerza las defensas inmunitarias de las plantas, aumentando así su capacidad para resistir enfermedades.
Cómo aplicarla correctamente
Espolvorea la cal directamente sobre la planta en un día sin viento. Comienza con una dosis baja según las indicaciones del fabricante y auméntala gradualmente si no observas el efecto deseado. Es fundamental que el polvo no obstruya los estomas de las hojas, ya que de lo contrario la fotosíntesis quedaría bloqueada.
Consejo 2: Cal de algas para la mejora del suelo
La cal de algas funciona también como abono de fondo, ya que mejora la estructura del suelo mediante la formación de complejos arcillo-húmicos capaces de retener agua y nutrientes. Al mismo tiempo, combate de forma suave la acidificación progresiva del suelo.
La cantidad a aplicar depende del pH del suelo, que conviene medir previamente. Como referencia orientativa, se utilizan 150 gramos por metro cuadrado en suelos ligeros y hasta 350 gramos por metro cuadrado en suelos pesados.
Consejo 3: Cal de algas como pintura protectora en blanco
Para evitar grietas por tensión, especialmente en árboles frutales jóvenes, el tronco se protege con una capa de pintura blanca. La cal de algas resulta una base ideal para preparar esta mezcla: basta con diluirla en agua hasta obtener una pasta espesa.
Antes de aplicar el encalado, retira los trozos de corteza sueltos, los musgos y los líquenes. La aplicación se realiza en otoño con un pincel, cubriendo el tronco y eventualmente las ramas principales más bajas.








