El momento ideal para dar forma a tus plantas leñosas
Al comienzo del verano, algunas de las plantas con flor más espectaculares del jardín ya han completado su gran exhibición. Ha llegado el momento de retirar las inflorescencias antiguas y preparar los arbustos para los meses que vienen. Limpiar la planta previene la aparición de enfermedades fúngicas y, además, al eliminar las flores marchitas se impide la formación de frutos. De este modo, los arbustos disponen de más energía para brotar con vigor.
Podar la lila
Tras su espectacular floración de mayo y junio, la lila (Syringa) pierde bastante atractivo visual. Por eso conviene recortar los racimos florales marchitos en cuanto termine la floración. Hay que hacerlo con delicadeza para no dañar los brotes tiernos que se encuentran justo debajo.
Aproximadamente uno de cada tres racimos debería cortarse algo más profundo, reconduciéndolo hacia un brote lateral. Esto evita que el interior del arbusto quede desnudo y sin vegetación. Aunque la lila sigue floreciendo abundantemente incluso sin poda, la intervención de junio favorece un crecimiento más denso y compacto.
Podar el boj
El vigoroso boj (Buxus) admite la tijera durante toda la temporada de jardín. Los primeros brotes ya se recortan en primavera, y a lo largo de la temporada se realizan podas de mantenimiento para conservar la forma. Si quieres preparar tu boj para el verano, conviene terminar todos los trabajos de poda antes de mediados de junio. Una intervención más tardía, combinada con el intenso sol estival, puede provocar quemaduras solares en los brotes jóvenes.
Un consejo clave: al podar el boj, deja siempre un pequeño resto del brote nuevo. Aunque el arbusto tolera los cortes en madera vieja, esas zonas tienden a rebrotar con menor densidad, lo que puede afectar al aspecto general de la planta.
Poda estival de las rosas
La reina del jardín merece un trato a su altura, y por eso recibe su poda de verano en junio. Tras la floración, se interviene sobre las rosas de flor repetida: rosas híbridas de té, rosas de parterre, rosas arbustivas y trepadoras. El corte se realiza por encima de la primera hoja compuesta de cinco folíolos. También se eliminan los tallos enfermos, débiles o que distorsionen la silueta del arbusto.
No hay que ser demasiado comedido: las rosas agradecen una poda generosa. En las variedades con flores en corimbo, como muchas rosas tapizantes, primero se retiran únicamente las flores individuales marchitas. Una vez que todo el corimbo ha perdido el color, se corta por encima del segundo par de hojas.
Los brotes silvestres que emergen desde el portainjerto deben eliminarse en su punto de origen, sin dejar muñón. Las rosas silvestres de floración única, en cambio, no necesitan poda obligatoria: de sus tallos floridos nacerán en otoño los llamativos escaramujos.








