Eneldo: 3 consejos profesionales + vídeo

El eneldo es una planta muy valorada tanto en el huerto como en la cocina: tiene un aroma fresco e intenso y resulta muy útil para aliviar todo tipo de molestias digestivas. Cultivarlo es bastante sencillo si se tienen en cuenta estos tres consejos clave.

Para los pepinillos en vinagre, el queso fresco con hierbas, las ensaladas o los platos de pescado: del eneldo —conocido botánicamente como Anethum graveolens— se aprovechan tanto las hojas como las semillas. Sus flores son un imán irresistible para las mariposas. Al tratarse de una planta anual, hay que cultivarla desde semilla cada temporada, aunque en verano es posible recolectar nuevas semillas directamente de las umbelas amarillas. Esta hierba puede llegar a alcanzar hasta 150 centímetros de altura, por lo que para cultivarla en maceta conviene elegir variedades más compactas, como Anethum graveolens ‘Fearnleaf’, ‘Bouquet’ o ‘Ella’.

Consejo 1: Cómo sembrar eneldo

La siembra del eneldo se realiza a partir de abril, en hileras o al voleo, directamente en el exterior. Las temperaturas ideales para la germinación oscilan entre los 15 y los 20 grados. Si hace más frío o más calor, la tasa de germinación puede ser baja o producirse con retraso. Un lugar a media sombra o alejado del sol intenso del mediodía es la ubicación perfecta.

Las plantas jóvenes no toleran bien el trasplante posterior, ya que sus raíces largas y finamente ramificadas resultan muy sensibles a cualquier manipulación. Quien cultive eneldo en maceta debe elegir un recipiente suficientemente profundo. El sustrato ideal debe ser rico en humus y nutrientes, con cierta proporción de arcilla, aunque sin llegar a acumular encharcamiento. La tierra también debe tener profundidad suficiente para que las raíces puedan desarrollarse libremente hacia abajo.

Las semillas del eneldo son germinadoras en presencia de luz, por lo que no deben enterrarse: basta con presionarlas ligeramente contra el suelo o cubrirlas con una capa mínima de tierra para que el viento no las arrastre. Después, es fundamental mantener el suelo siempre ligeramente húmedo. Para proteger la siembra de los pájaros hambrientos, lo más recomendable es colocar un acolchado de tela no tejida sobre la zona, que además sirve de protección en las noches frías. Durante la fase de crecimiento inicial, hay que mantener alejadas las malas hierbas, así que conviene escardar con regularidad.

El eneldo en flor recuerda a las flores del hinojo. Las umbelas jóvenes son comestibles.

Consejo 2: Cómo trasplantar eneldo

Quien haya comprado eneldo como planta joven en maceta quizá desee pasarlo a un recipiente más grande o plantarlo directamente en el jardín. ¡Atención, esta operación requiere cuidado! Para que la planta no sufra ningún freno en su crecimiento, es imprescindible respetar las raíces largas. El recipiente elegido debe tener la profundidad adecuada para albergar la raíz pivotante sin doblarla.

En el suelo del jardín hay que abrir un hoyo suficientemente profundo y aflojar bien la base para evitar el encharcamiento. Durante la plantación, preste especial atención a no doblar ni romper la raíz principal, ya que cualquier daño en ella puede comprometer el desarrollo posterior de la planta.

Consejo 3: Cómo cuidar el eneldo

En términos generales, el eneldo es una planta poco exigente. Sin embargo, no conviene cultivarlo siempre en el mismo lugar, ya que con el tiempo pueden aparecer enfermedades relacionadas con el suelo. Se dice que tener lavanda cerca ayuda a mantener alejados los pulgones. Los grupos demasiado densos deben aclararse para favorecer una buena ventilación.

El riego debe ser moderado pero constante: las raíces no toleran los cambios bruscos de humedad, pasando de la sequía al exceso de agua. Para la cosecha, se recogen los brotes tiernos con sus hojas, así como las umbelas semimaduras. Si se deja florecer la planta, es posible recolectar semillas para la temporada siguiente. También se puede dejar que algunas umbelas se sequen en la mata para que el eneldo se autosiembre de forma natural.

Por último, merece la pena destacar que el eneldo es un auténtico imán para los insectos. Orugas, escarabajos, moscas… todos ellos se sienten atraídos por sus grandes umbelas. En particular, las orugas de la mariposa macaón aprecian enormemente alimentarse del delicado follaje del eneldo. Vale la pena dejarles ese alimento, pues de lo contrario no podremos disfrutar después de la espectacular belleza de estas mariposas.

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  • Ignacia Antonia es una creadora digital chilena que comparte contenido sobre lifestyle, tendencias y momentos de la vida cotidiana. Sus publicaciones destacan por un estilo moderno, cercano y enfocado en la inspiración diaria.

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