Una solución deliciosa para un problema habitual
En cualquier jardín aparecen plantas no deseadas que brotan en los sitios más inoportunos. Los arriates recién escardados vuelven a llenarse de hierba en cuestión de días, exigiendo una y otra vez tu atención y esfuerzo. Sin embargo, si plantas cubrejuntas comestibles, ese problema se convierte en una auténtica oportunidad.
Imagina que en lugar de arrancar malas hierbas, pudieras cosechar frutos jugosos u hojas aromáticas directamente del suelo de tu jardín. Las zonas cubiertas de vegetación adquirirían así un significado completamente distinto: ingredientes frescos para ensaladas, infusiones y mucho más. A continuación te contamos qué plantas tapizantes son sabrosas y, al mismo tiempo, mantienen las malas hierbas a raya.
Bayas rastreras que cubren el suelo
Varias especies de frutos silvestres funcionan de maravilla como cubrejuntas. Crecen bien en zonas de semisombra, bajo árboles y arbustos con un follaje no demasiado denso, y ofrecen una cosecha generosa a cambio de poco esfuerzo.
- Fresa silvestre: Mucho más pequeña que la variedad cultivada, resulta extraordinariamente aromática. Puedes comerla directamente de la planta, añadirla como topping en ensaladas o postres, o transformarla en gelatina y mermelada.
- Arándano silvestre: Comparte con la fresa silvestre sus características principales frente a la variedad de cultivo: es más pequeño en tamaño, pero su aroma es notablemente más intenso y concentrado.
- Arándano rojo o lingonberry: Ideal para acompañar platos de caza, aporta una nota fresca y ligeramente ácida en zumos y confituras. Sus frutos maduran hacia finales de agosto y son muy versátiles en la cocina.
Hierbas aromáticas para infusiones y aliños frescos
Hay ciertas plantas que prosperan donde otras no consiguen crecer. Entre ellas destacan el asperilla olorosa y la lavanda. Utilizadas como cubrejuntas, enriquecen cualquier rincón del jardín y aportan variedad y sabor a la cocina.
- Asperilla olorosa (Waldmeister): Prefiere la sombra, le encanta un suelo húmedo y rico en humus. Una vez establecida en el lugar adecuado, te recompensará cada año con su fragancia característica. Es excelente en ponches, siropes, infusiones y helados, y combina de forma especial con recetas de productos lácteos.
- Lavanda: Necesita pleno sol y tolera muy bien los períodos de sequía. Está repleta de aceites esenciales: puedes macerar sus tallos en aceite de oliva o espolvorear sus flores sobre platos contundentes. Combinada con flor de saúco, resulta deliciosa en refrescos y bebidas con gas. Importante: asegúrate de elegir variedades aptas para el consumo humano.
Lechugas y verduras como tapizantes del suelo
Puede parecer sorprendente, pero es completamente posible cubrir las zonas problemáticas del jardín con lechugas de hoja pequeña. Crecen tan rápido y de forma tan densa que las malas hierbas apenas tienen oportunidad de abrirse paso.
- Lechugas de corte: Son plantas muy agradecidas que en poco tiempo forman una alfombra vegetal compacta y efectiva. Se adaptan bien a ubicaciones soleadas o de semisombra. Requieren humedad regular, aunque sin encharcamiento.
- Canónigos: Una planta resistente y poco exigente que puedes sembrar entre otros cultivos hortícolas. Mantiene las malas hierbas alejadas y permite varias cosechas consecutivas a lo largo de varias semanas.
- Pamplina o hierba gallinera: Muchos jardineros la consideran una molestia, pues parece brotar en cualquier parte sin ser invitada. Sin embargo, tiene un sabor delicado con un toque a nuez que recuerda vagamente al maíz tierno o a los brotes de soja. Se consume cruda o ligeramente al vapor, y resulta deliciosa mezclada con queso fresco, en smoothies, como ensalada, combinada con espinacas o como toque especial en un salteado de verduras.
Cómo plantar correctamente los cubrejuntas
Para conseguir una cobertura vegetal densa y uniforme que realmente impida la proliferación de malas hierbas, es fundamental plantar los cubrejuntas a la distancia correcta y en la cantidad adecuada. Si se colocan demasiado separados entre sí, quedarán huecos por los que las hierbas indeseadas encontrarán su oportunidad.
Consulta las instrucciones específicas de cada especie antes de plantarla y ten en cuenta su velocidad de crecimiento. Algunas especies tapizantes necesitan uno o dos años para extenderse plenamente, mientras que otras, como las lechugas de corte, cubren el terreno en cuestión de semanas. Planificar bien desde el principio te ahorrará mucho trabajo de mantenimiento a largo plazo.








