¿Qué es el mantillo de corteza?
Cuando hablamos de mantillo de corteza, nos referimos a una mezcla de trozos procedentes de distintas especies de árboles, tanto coníferas como frondosas. Su color natural es el marrón. Si encuentras mantillo de corteza con un tono rojizo intenso, lo más probable es que el fabricante lo haya teñido artificialmente, o bien que se trate de corteza de pino mediterráneo, que posee de forma natural una tonalidad rojo anaranjada.
Presta especial atención al olor al comprarlo. Un material de buena calidad desprende un característico aroma a resina y bosque. Si, por el contrario, huele muy agrio o directamente desagradable, el material ya está en proceso de putrefacción. Esto ocurre cuando se agota el oxígeno en el interior del montón. Los procesos de descomposición generan ácidos que acabarás incorporando directamente a tus parterres, lo que puede perjudicar seriamente el crecimiento de las plantas o incluso provocar su muerte.
Puedes remediar esta situación extendiendo bien el mantillo para que se airee y seque un poco antes de usarlo. Una vez aplicado en los parterres, conviene pasarle el rastrillo de vez en cuando durante las primeras semanas para mantener una buena circulación de aire. Lo ideal, naturalmente, es utilizar siempre material que no presente ni moho ni putrefacción.
Mantillo de corteza de pino autóctono
El mantillo de corteza de pino es un subproducto que se obtiene al procesar el pino silvestre (Pinus sylvestris), un árbol propio de nuestro entorno. Se comercializa en distintas calidades y granulometrías, siendo los productos sin aditivos los de mayor valor.
Al igual que otros tipos de corteza, el mantillo de pino tiene la particularidad de extraer nitrógeno del suelo. Por eso resulta muy recomendable aplicar previamente un abono con cuernecillo triturado, que compensará esa pérdida de nutrientes. Entre las ventajas más destacadas del mantillo de corteza de pino encontramos las siguientes:
- Mejora la estructura y composición del suelo
- Reduce la evaporación de la humedad
- Regula la temperatura del terreno
- Alto contenido en resina y textura rugosa: el proceso de descomposición es más lento que en otras maderas
- Procede de árboles autóctonos, lo que lo convierte en una opción sostenible con menor huella de CO₂
- Precio asequible
- Rico en taninos, que inhiben la germinación de semillas de malas hierbas
- Buena estabilidad al pisarlo, incluso en condiciones húmedas
Sin embargo, también presenta algunos inconvenientes que hay que tener en cuenta:
- Se descompone más rápido que la corteza de pino mediterráneo
- Extrae nitrógeno del suelo, por lo que es necesario abonar con cuernecillo antes de su aplicación
- No suprime las malas hierbas de raíz, que deben eliminarse previamente
Mantillo de corteza de pino mediterráneo
La corteza de pino mediterráneo se obtiene del Pinus pinea, el pino característico de las regiones del Mediterráneo. Visualmente resulta muy llamativa gracias a su intensa coloración marrón rojiza. Una de sus principales ventajas es que actúa como un buen aportador de nutrientes, contribuyendo así de forma más efectiva a la mejora del suelo.
Comparte todas las propiedades beneficiosas del mantillo de pino silvestre y, además, cuenta con cualidades adicionales. Huele mejor y es más duradero, ya que se descompone más lentamente. Extrae considerablemente menos nitrógeno del suelo y presenta un menor contenido en ácidos. Su llamativa coloración lo convierte también en un elemento decorativo muy apreciado, por ejemplo para delimitar caminos temporales dentro de los parterres.
Su mayor desventaja es que debe importarse, puesto que el árbol no crece en Europa central. Esto lo encarece de forma notable respecto al pino autóctono. Además, su contenido en taninos es inferior, por lo que su capacidad para inhibir el crecimiento de malas hierbas es menor en comparación con el mantillo de pino silvestre.
¿Por qué conviene dar preferencia al pino autóctono?
Si tenemos en cuenta la huella ecológica, el mantillo elaborado con corteza de pino silvestre local es claramente la opción más recomendable. Asegúrate siempre de adquirir material de calidad contrastada: que no presente moho, que no tenga aditivos y que su olor sea fresco y resinoso.
Optar por un granulado grueso te permitirá beneficiarte de un proceso de descomposición más prolongado. Además, este tipo de granulometría reduce el riesgo de pudrición en las capas inferiores del suelo, ya que facilita un mejor intercambio de oxígeno entre el mantillo y la tierra.








