Estas 5 plantas pueden desplazar al aegopodio del jardín

El aegopodio: una mala hierba con la que hay que batallar

Que alguien mencione el aegopodio (Aegopodium podagraria) y la mayoría de los jardineros se estremecen de inmediato. Esta planta invasora de hoja rastrera puede ahogar todo lo que encuentra a su paso, y deshacerse de ella resulta desesperante. No solo crece con una vitalidad casi agresiva desplazando a las plantas cultivadas, sino que además rebrota desde el fragmento de raíz más pequeño.

Arranca r todas las raíces o debilitarla mediante arranques continuos es un trabajo de Sísifo. Existe, sin embargo, una estrategia más inteligente: combatir el aegopodio con sus propias armas. Las plantas indicadas son aquellas perennes vigorosas que crecen con la misma rapidez y fuerza. Las especies que forman estolones y tienden a naturalizarse pueden desplazar al aegopodio de forma duradera. Estas cinco plantas son sus rivales más temibles.

1. Ortiga muerta amarilla ‘Florentinum’

La ortiga muerta amarilla ‘Florentinum’ (Lamiastrum galeobdalon) se utiliza habitualmente en rincones problemáticos de sombra. Y es precisamente ahí donde puede enfrentarse al aegopodio con ventaja. Gracias a sus estolones y largas ramificaciones rastreras, esta planta —que florece en amarillo durante mayo— forma en poco tiempo densas colonias a través de las cuales ni la más tenaz de las malas hierbas consigue abrirse paso.

Plantando entre 12 y 15 ejemplares por metro cuadrado se puede hacer retroceder al aegopodio con rapidez. Estas cubridoras tan vitales le arrebatan los nutrientes y el agua que necesita para sobrevivir. Ante semejante competencia, incluso el aegopodio termina capitulando.

2. Consuelda del Cáucaso menor

La consuelda del Cáucaso menor (Symphytum grandiflorum) es una tapizante indestructible. Esta boraginacea de hojas ásperas —también conocida como sínfito rastrero— forma estolones muy robustos y, al igual que el propio aegopodio, es capaz de regenerarse desde cualquier fragmento de raíz. En la batalla por los espacios soleados o de semisombra, la mala hierba sale perdiendo frente a esta especie tan atractiva para los insectos.

Otras variedades del género también resultan eficaces. Por ejemplo, Symphytum peregrinum ‘Pagels Blau’, de más de un metro de altura y crecimiento muy vigoroso, con llamativas flores azul celeste, es una excelente aliada para suprimir al aegopodio. Como ventaja adicional, estas plantas se pueden usar para elaborar purines vegetales revitalizantes. La mejor defensa contra el aegopodio son siempre plantas llenas de vitalidad.

3. Dorónico rastrero

El dorónico rastrero (Doronicum pardalianches) es una especie poco conocida, hermana del popular dorónico de jardín (Doronicum orientale) que florece en primavera. A diferencia de su pariente, que crece formando matas compactas, esta variedad produce estolones y tapiza grandes superficies con su exuberante follaje. Es ideal para naturalizarse en zonas de sombra ligera y seca, con suelo suelto y húmico, los mismos ambientes donde el aegopodio prospera con alegría.

Aunque la planta se retira brevemente tras su larga floración —que se extiende de mayo a junio—, vuelve a brotar en otoño e invernará con follaje verde. Esa es su gran baza: cuando el aegopodio necesita luz para arrancar en primavera, encuentra un denso manto de hojas que se lo impide por completo.

4. Bistorta o Persicaria

La bistorta (Bistorta amplexicaule) no destaca únicamente por sus elegantes espigas florales, que permanecen en flor durante meses, desde el verano hasta las primeras heladas. También posee una cantidad enorme de hojas grandes y lanceoladas bajo las cuales las matas arbustivas entierran prácticamente al aegopodio. La cerrada capa foliar hace que la mala hierba se marchite por falta de luz.

Frente al fuerte sistema radicular tuberoso de la bistorta, el aegopodio no tiene ninguna oportunidad. Su uso en el jardín es muy versátil: desde los bordes de estanques hasta arriates mixtos.

5. Geranio de los Balcanes ‘Czakor’

El geranio de los Balcanes (Geranium macrorrhizum) forma densas alfombras con su follaje aromático, que algunos describen como de olor intenso. Lo que aleja al aegopodio, sin embargo, no es su fragancia sino su vigor de crecimiento. La variedad ‘Czakor’, de flores de color rosa púrpura, destaca especialmente por su robustez en todo tipo de exposiciones, desde pleno sol hasta semisombra.

Si se planta con alta densidad, una docena de ejemplares por metro cuadrado, el aegopodio no encontrará ningún hueco por donde abrirse paso. Una solución tan sencilla como eficaz para recuperar el control del jardín.

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  • Ignacia Antonia es una creadora digital chilena que comparte contenido sobre lifestyle, tendencias y momentos de la vida cotidiana. Sus publicaciones destacan por un estilo moderno, cercano y enfocado en la inspiración diaria.

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