El mirlo: un ave que nos sorprende cada día
Mucho antes de que amanezca, los mirlos ya están activos. Estos inteligentes pájaros han sabido adaptarse con notable éxito tanto a la vida urbana como a los entornos rurales. Incluso son capaces de imitar sonidos del ambiente que los rodea. Los tres datos que encontrarás a continuación revelan por qué el mirlo es un ave verdaderamente extraordinaria.
El mirlo es uno de los pájaros de jardín más extendidos en nuestro entorno. Su canto matutino comienza entre media hora y tres cuartos de hora antes del amanecer y puede escucharse a lo largo de todo el día.
Dato 1: El mirlo es un auténtico todoterreno
Pocas aves demuestran tanta versatilidad como el mirlo en lo que respecta a su hábitat. Aunque en origen era un ave migratoria por excelencia, hoy en día muchos ejemplares permanecen en el mismo lugar durante todo el año. Se han acostumbrado a convivir con la civilización y son tremendamente creativos tanto a la hora de buscar comida como de construir sus nidos.
Los nidos de mirlo aparecen en los lugares más insospechados. Crían hasta tres veces al año y aprovechan cualquier rincón disponible: muros, aleros y tejas, farolas, tuberías, chimeneas, e incluso el interior de maquinaria. Todo aquello que les ofrezca algo de protección frente a los depredadores puede convertirse en un lugar de cría. Cuando un gato u otro enemigo se acerca, los mirlos emiten una señal de alerta característica: una serie de notas agudas y penetrantes lanzadas en rápida sucesión.
Su dieta es igualmente variada. Los mirlos se alimentan de insectos, caracoles, lombrices y otros pequeños animales, además de bayas y frutas. Con el tiempo han aprendido que los humanos desechan alimentos aprovechables, por lo que no es extraño verlos rebuscando en cubos de basura o vertederos. También son visitantes habituales de terrazas de bares y restaurantes, donde recogen sobras de las mesas y el suelo. Su capacidad de imitación es otro rasgo sorprendente: algunos mirlos son capaces de reproducir la sirena de una ambulancia o el ritmo repetitivo de una máquina.
Dato 2: El mirlo adora el calor
En pleno verano es habitual ver mirlos tomando el sol con total relajación, exponiéndose directamente a los rayos solares. Buscan un lugar seco, a veces polvoriento, despliegan las alas por completo y se dejan calentar. El polvo, además, les sirve para mantener el plumaje en buen estado.
Los mirlos prefieren claramente las superficies oscuras para sus baños de sol: pavimento negro, tierra seca, una alfombra de balcón de color verde protegida del viento o un césped artificial seco son sus lugares favoritos. En cambio, raramente se posan sobre piedras de colores claros.
Dato 3: La población de mirlos sufre por el virus Usutu y la desaparición de insectos
Aunque los mirlos han diversificado mucho sus fuentes de alimentación, dos amenazas graves comprometen su futuro. Por un lado, la desaparición masiva de insectos —con descensos estimados en torno al 80% en algunas regiones— los priva de una parte fundamental de su dieta, lo que también afecta a la crianza de los polluelos. En zonas con escasez especialmente acusada de insectos, esto puede tener un impacto directo sobre la densidad de la población.
Por otro lado, el virus Usutu supone una amenaza de primer orden. En 2020 provocó una verdadera mortandad de mirlos en la región del Rin-Meno, en Alemania. Este virus, originario de los trópicos, es responsable de una enfermedad aviar aún no completamente comprendida que está siendo estudiada por institutos especializados en medicina tropical en colaboración con organizaciones de conservación de la naturaleza. Si encuentras un ave enferma o muerta, lo recomendable es notificarlo a las autoridades o entidades de protección animal de tu zona.








