Plantas de balcón que sobreviven al sol más intenso
El sol del mediodía castiga sin piedad los balcones orientados al sur y otros rincones muy soleados. Muchas plantas de balcón sufren auténticas quemaduras solares si no disponen de toldo o sombrilla protectora. Sin embargo, algunas especies han desarrollado mecanismos ingeniosos para hacer frente a la radiación solar intensa.
Entre esos trucos naturales destacan las hojas pequeñas, que minimizan la exposición directa al sol y reducen la evaporación del agua. Las hojas duras y las recubiertas de pelillos también funcionan como un escudo eficaz contra el calor. El verdadero talón de Aquiles en ubicaciones muy soleadas es, no obstante, el riego: en pleno verano puede ser necesario regar incluso dos veces al día.
¿Qué flores de balcón son ideales para el sol directo?
Con un riego adecuado, varias plantas de balcón se desenvuelven a la perfección en plena exposición solar. Los geranios (Pelargonium zonale y Pelargonium peltatum) son un ejemplo claro: cuantas más horas de sol reciben, más flores producen. Las petunikas enanas, a menudo vendidas como minipetunias, también rinden de maravilla en emplazamientos luminosos y se cubren de flores generosamente.
Las petunias convencionales también necesitan mucha luz; los días veraniegos más calurosos no les causan ningún daño. Igualmente sencillas de cuidar son las gazanias y los portulacas, que toleran bien la sequía y cuyas flores se abren únicamente cuando luce el sol. Las verbenas tampoco se inmutan ante el calor estival y resultan igual de poco exigentes.
Por otro lado, las variedades de hojas de colores vivos o follaje rojizo, como la coleus, solo muestran toda la riqueza de sus tonalidades con suficiente luz solar. Si se ubican en un lugar demasiado sombreado, las plantas van perdiendo color con el tiempo hasta quedarse en un verde apagado. Conviene, por tanto, elegir siempre el rincón más luminoso disponible.
¿Qué plantas en maceta toleran los lugares muy soleados?
Las suculentas como las echeverias almacenan agua en sus hojas carnosas y aguantan sin problemas períodos de sequía prolongados. Aunque no son del gusto de todos, existen otras plantas de maceta robustas, de flor abundante o porte imponente que encajan perfectamente en terrazas y balcones soleados.
La mayoría de estas especies soporta sin dificultad algún episodio de sequía ocasional, ya que en sus lugares de origen están acostumbradas a una intensidad solar muy superior a la que encontramos en nuestros veranos. Son, por tanto, perfectas para quienes prefieren no regar con demasiada frecuencia.
La adelfa tiene una particularidad curiosa: lo que causaría daños irreversibles a otras plantas forma parte de su bienestar. Le encanta que el platillo bajo la maceta permanezca lleno de agua durante el verano, ya que en su hábitat natural crece junto a las orillas de ríos y arroyos. Necesita los pies bien húmedos y la copa bañada por el sol más intenso.
Las margaritas arbustivas, con su espectacular abundancia de flores, también disfrutan del sol pleno en el balcón. Quienes asocian el calor y el sol con las palmeras pueden plantar palmeras datileras o phoenix en grandes macetas para recrear un ambiente vacacional. Eso sí, hay que descartar las palmeras cocoteras tropicales, que necesitan una humedad ambiental que el balcón no puede ofrecerles.
Las hierbas aromáticas mediterráneas tampoco lucen una floración vistosa, pero compensan con sus agradables aromas en lugares soleados y ofrecen la ventaja añadida de tener ingredientes frescos a mano para cocinar.
¿Cómo cuidar las plantas de balcón en pleno sol?
Regadas al mediodía y con las hojas ya caídas por la tarde: las plantas ubicadas a pleno sol exigen en los veranos más calurosos un riego diario o incluso dos veces al día. Quienes no tienen tiempo o no pueden estar pendientes de esto deberían plantearse usar jardineras con depósito de agua incorporado. Gracias al tanque integrado, geranios, petunias y demás amantes del sol se abastecen solos durante varios días.
Importante: estas jardineras con reserva de agua solo funcionan correctamente cuando las plantas ya están bien arraigadas y sus raíces han colonizado toda la tierra. Durante las primeras tres o cuatro semanas conviene regarlas igual que cualquier otro tiesto convencional. Los modelos de calidad incluyen un rebosadero para evitar que las plantas se ahoguen en periodos de lluvia prolongada. Si el recipiente no dispone de este sistema, es recomendable arrimarlo a la pared de la casa cuando el tiempo sea lluvioso.
Tampoco hay que olvidar que incluso las plantas más resistentes al calor pueden sufrir un sobrecalentamiento de las raíces en macetas de color negro. Cuando las raíces se calientan en exceso, se vuelven lentas y son incapaces de absorber agua aunque el sustrato esté húmedo, lo que hace que la planta se marchite. Para evitarlo, coloca las macetas de forma que se hagan sombra unas a otras.
Las plantas que florecen con intensidad también tienen un gran apetito. Desde el principio, conviene mezclar en el sustrato un abono de liberación lenta en gránulos. Para las plantas ya trasplantadas y enraizadas existe también abono de larga duración en forma líquida, que se añade al agua de riego y mantiene a las plantas nutridas durante dos meses. Si las plantas más vigorosas muestran señales de carencia tras varios meses, con hojas de un verde claro apagado, lo mejor es añadir un poco de abono líquido al agua de riego cada semana.
El sustrato adecuado hace las plantas de balcón aún más fáciles de cuidar
El espacio en tiestos y macetas es reducido, lo que hace que las plantas de balcón dependan en gran medida de un sustrato de buena calidad. Este debe realizar un trabajo exigente: retener el agua y los nutrientes, liberarlos cuando las raíces los necesitan y mantener su estructura estable a lo largo de toda la temporada. Solo los productos de marca reconocida consiguen todo esto de forma consistente.
Los sustratos baratos de baja calidad suelen decepcionar antes de que acabe la temporada. Tienden a encharcarse tras lluvias prolongadas, se compactan y provocan encharcamiento y podredumbre de raíces. Invertir en un buen sustrato desde el principio marca una diferencia notable en la salud y vitalidad de las plantas durante todo el verano.








