Una planta espectacular que exige atención
El espuela de caballero es una herbácea perenne de gran vistosidad que requiere cuidados específicos para lograr una floración realmente espléndida. Aunque se le dedique tiempo y esmero, no todos los aficionados al jardín consiguen ese resultado tan deseado.
Los principiantes harán bien en comenzar con variedades tradicionales y contrastadas como ‘Jubelruf’ o ‘Polarnacht’. Son robustas y perdonan algún que otro descuido en el mantenimiento. Para que tu espuela de caballero prospere y florezca con generosidad, aquí tienes los cinco consejos más útiles.
Consejo 1: Cabeza al sol, pies en la sombra
Esta planta prefiere ubicaciones soleadas o de semisombra, pero la base debe permanecer siempre protegida de la luz directa. Por eso, resulta ideal plantarla en un arriate de vivaces, donde el follaje de las plantas acompañantes y las tapizantes generen esa sombra fresca en la parte inferior.
Así se crea un microclima fresco y húmedo que favorece a esta exigente perenne. Otra opción es situarla junto al borde luminoso de un seto o arbusto, donde reciba unas horas de sol al día y permanezca resguardada el resto del tiempo. En cuanto al suelo, lo ideal es que sea arenoso o arcilloso, rico en humus y nutrientes. Con estas condiciones de partida, la planta tendrá todo lo necesario para desarrollarse bien.
Consejo 2: Los nutrientes en el momento adecuado
En primavera, el espuela de caballero necesita una gran cantidad de energía para brotar con fuerza. Conviene apoyarlo desde el principio aportándole compost y harina de cuerno. Se trata de una planta de consumo elevado, lo que significa que también durante la floración hay que abonarla con regularidad.
El abono líquido ha demostrado ser muy eficaz en este caso: se recomienda aplicarlo cada tres semanas aproximadamente, ya que su disponibilidad para la planta es rápida aunque su efecto no se prolonga demasiado en el tiempo. Si tienes posibilidad, prepara tu propio purín de ortigas. Eso sí, antes de regar dilúyelo siempre en agua en una proporción de 1:20 a 1:50.
Consejo 3: Cubrir bien las necesidades de riego
A medida que crecen las hojas y se desarrollan las flores, la demanda de agua también aumenta. Mantén el riego constante y auméntalo durante los meses de mayor calor. Sin una aportación hídrica regular, difícilmente podrás disfrutar de una planta frondosa y llena de flores.
Si no puedes o no quieres regar manualmente con regadera, considera instalar un sistema de riego automático para el arriate. Algunos modelos permiten acoplar un sensor de humedad, lo que garantiza unas condiciones siempre óptimas para la planta.
Consejo 4: La poda favorece una segunda floración
Los híbridos de espuela de caballero tienen la capacidad de rebrotar tras la poda y producir una segunda tanda de flores. La intervención debe ser contundente: corta la planta a unos diez centímetros del suelo aproximadamente.
No esperes demasiado para hacerlo, ya que el segundo ciclo floral necesita tiempo suficiente para formarse antes del final del verano. La planta requiere mucha energía para este esfuerzo, así que continúa fertilizándola con un abono de acción rápida y mantén una vigilancia constante del riego para que el suelo permanezca uniformemente húmedo.
Consejo 5: Dividir y trasplantar periódicamente
El espuela de caballero no es una planta perenne de larga vida. Cuando su vitalidad empieza a decaer, lo más recomendable es desenterrarla y dividirla. A ser posible, trasplanta las divisiones a un lugar nuevo, ya que el emplazamiento original probablemente habrá agotado sus nutrientes tras años de cultivo intensivo.
Si vuelves a plantar el espuela de caballero en el mismo sitio, es probable que se desarrolle con menos vigor y que su floración pierda notablemente intensidad. Un cambio de ubicación es, en la mayoría de los casos, la mejor solución para devolverle toda su vitalidad y esplendor.








