Flores de balcón que alimentan a las abejas y otros insectos
Quien jardinea con conciencia ecológica sabe que «apto para abejas» es uno de los criterios más importantes a la hora de elegir plantas. Durante el verano, lo ideal es que las flores proporcionen continuamente néctar y polen para abejas, abejorros, mariposas y toda clase de insectos.
Hay que evitar las variedades demasiado exóticas o las criadas de forma estéril, como petunias, pelargonios o hortensias. Las plantas con flores muy rellenas tampoco aportan nada a los insectos. Y ojo: algunas variedades modernas de especies en principio amigables con las abejas, como los girasoles, han sido desarrolladas para no producir ni polen ni néctar. Florecen bien y duran más, pero carecen de valor para la fauna. Mejor retirar las flores marchitas con regularidad para estimular la floración continua. A continuación, siete flores de balcón que florecen todo el verano con garantía de zumbido de abejas.
La clásica compuesta: las zinnias
Las plantas de la familia de las compuestas que no forman cabezuelas completamente dobles son excelentes fuentes de alimento para abejas y mariposas. En casi todos los géneros de esta familia se encuentran formas de flor simple o semi-doble: dalias, margaritas, caléndulas y tagetes son solo algunos ejemplos.
Las zinnias (Zinnia elegans) son especialmente adecuadas para macetas y jardineras. Las hay en prácticamente todas las alturas, tamaños de flor y colores. Plántalas en un lugar soleado o de semisombra, no las dejes secar y abonarlas de vez en cuando: con eso solas funcionan de maravilla.
Con aroma a vainilla incluido: el heliotropo
El heliotropo (Heliotropium arborescens) florece en un azul violeta intenso o, más raramente, en blanco, siempre que se ubique en un lugar soleado. Esta planta, también conocida como flor de vainilla, no debe trasplantarse al exterior hasta que las temperaturas nocturnas superen de forma estable los diez o doce grados Celsius.
A partir de entonces aparecen de manera continua inflorescencias planas compuestas por multitud de pequeñas flores cargadas de néctar, con un delicioso y característico perfume a vainilla. Un imán para los polinizadores.
Un espectáculo de color garantizado: las lantanas
Las numerosas inflorescencias de las lantanas también están formadas por diminutas flores individuales agrupadas de forma redondeada. Lo fascinante es que las flores cambian de color a lo largo de su vida, aunque generalmente abren en amarillo, la señal cromática favorita de las mariposas, que se dan un festín con el néctar de estas plantas de floración incesante.
Las lantanas, también conocidas como lantanas cambiantes o maravillas del cabo, solo necesitan sol, agua y abono suficientes para prosperar sin complicaciones.
Luminosidad sin rival: las verbenas
Quien busque una alternativa amigable con las abejas a los típicos geranios de balcón encontrará en las verbenas (Verbena) la respuesta perfecta. Las hay en variedades erguidas y colgantes, con colores de una intensidad realmente llamativa.
A diferencia de los pelargonios, las verbenas no toleran que se sequen, pero a cambio florecen toda la temporada sin descanso. Son plantas muy agradecidas si se les garantiza humedad constante.
Colorida y comestible: la capuchina
Para zonas de semisombra o incluso sombra, la capuchina (Tropaeolum majus) es una floradora continua imprescindible. La hay en variedades compactas y trepadoras, y lo único que necesita es riego regular y un poco de abono de vez en cuando.
Sus flores comestibles, de sabor picante y ligeramente acre, son especialmente frecuentadas por los abejorros. Una planta con doble valor: ornamental y gastronómico.
De porte pequeño a grande: la boca de dragón
Los abejorros también son los visitantes más habituales de las flores de la boca de dragón (Antirrhinum majus). Esta vistosa planta de verano existe en prácticamente todos los colores imaginables. Las variedades altas pueden alcanzar casi un metro de altura, mientras que las más pequeñas forman cojines compactos.
Todas florecen hasta el otoño, incluso en semisombra, aunque con mayor abundancia en pleno sol cuando disponen de agua y nutrientes suficientes. Una planta espectacular y muy versátil para el balcón.
Exótica y singular: la flor araña
Las delicadas flores de la flor araña (Cleome spinosa) surgen en espigas erguidas y exhiben colores que van del blanco al rosa intenso. Resulta llamativo comprobar con qué entusiasmo la frecuentan toda clase de abejas y abejorros.
Esta planta solo requiere sol, riego regular y aporte de nutrientes para desplegar una floración que se prolonga durante meses sin interrupciones. Una opción diferente y muy efectiva para atraer polinizadores al balcón.








