El proyecto piloto en Suecia
El diseño democrático ahora también alcanza al altar. Desde el 27 de junio, IKEA ha abierto las puertas de sus tiendas a quienes deseen casarse en un escenario de lo más insólito: rodeados de sofás, estanterías, salmón ahumado y las legendarias albóndigas. Una idea que quizás encaje perfectamente en Suecia, pero que en países con una tradición romántica más arraigada tendrá muy difícil prosperar.
Uno no puede evitar preguntarse si los novios tendrán que montar el altar con instrucciones, si los anillos vendrán en aglomerado y qué pasará cuando a la novia le falte el último tornillo para terminar de ajustarse el vestido.
Bromas aparte, se trata de un proyecto piloto —una jugada de marketing bastante brillante, hay que reconocerlo— que por el momento afectará a cinco tiendas suecas (Malmö, Linköping, Jönköping, Uddevalla y Karlstad). En cada una de ellas, tres parejas podrán intercambiar sus votos nupciales rodeadas de serpientes de peluche y cuchillos de cocina.
La compañía eleva así sus ambiciones, fusionando el concepto de «hogar» con el de «familia» de la manera más literal imaginable. En tiempos de incertidumbre económica y tensión geopolítica en Europa, casarse directamente en una tienda se convierte en la nueva frontera del gran día. Entre estanterías Kallax, librerías Billy y cómodas Malm, para soñar con tener un hogar cuando la realidad a veces es bien distinta. ¿Será vivir en IKEA la próxima gran propuesta para las parejas jóvenes? Probablemente no esté tan lejos.
Boda en IKEA: cómo funciona
La idea está pensada especialmente para conectar con los millennials y la Generación Z, y responde a una demanda creciente de ceremonias minimalistas y, sobre todo, asequibles. Según explicó Martina Bjuvenius, responsable de diseño de interiores de IKEA Suecia, el objetivo es redefinir el concepto de unión ofreciendo «un escenario único» para crear recuerdos sin cargar con las deudas que suele acarrear una boda tradicional.
¿Y cómo funciona exactamente esta boda flat-pack? El evento se celebra en espacios habilitados por la marca —como la zona de restaurante de la tienda de Malmö, con capacidad para hasta 20 invitados— y es completamente gratuito para los novios. Su única tarea burocrática es presentarse con un documento de identidad válido, dos testigos mayores de edad y la hindersprövning, es decir, el certificado de no impedimento emitido por la Agencia Tributaria sueca.
El almuerzo y el regalo para los recién casados
La ceremonia está oficializada por un funcionario civil y sigue todos los requisitos legales establecidos. Tras el «Sí, quiero», la celebración se traslada a la mesa —aunque no está del todo claro si el almuerzo corre a cargo de los novios o de la empresa—, donde la pareja y sus invitados podrán disfrutar de un menú diseñado específicamente por los chefs de IKEA. ¿Sin albóndigas? Eso ya sería imperdonable.
Al final del día, los recién casados recibirán una pequeña sorpresa: quizás un lápiz de esos tan característicos o una cinta métrica de papel. Y nadie tendrá excusa para no traer regalo: basta con pasarse por el mercado y coger una caja de copas. Después, a la planta de arriba. Hasta que la muerte nos separe… o hasta que perdamos la llave allen del armario.









