Huérfanos de feminicidio: cifras insuficientes para tantos niños y jóvenes
¿Cuántos huérfanos de feminicidio hay en España? La respuesta exacta se nos escapa. Algunos son muy pequeños, otros ya han llegado a la edad adulta y, mientras tanto, han quedado fuera de cualquier sistema de seguimiento.
Cada uno de ellos carga con un trauma que les acompañará toda la vida: el asesinato de su madre a manos de su padre, quien después se quita la vida o acaba entre rejas. Un duelo enorme y difícil de procesar. Por eso la ley los denomina “huérfanos especiales”, y desde hace unos años cuentan con protección gracias a una normativa específica y a un fondo que apoya económicamente a las familias que los crían, habitualmente los abuelos. Pocos recursos para muchos niños y jóvenes: quizás 3.000, quizás incluso más.
Uno de ellos es Giuseppe Delmonte: en 1997, cuando tenía 18 años, perdió a su madre Olga. En 2024, tras una larga terapia que le permitió reencontrar las raíces de su trauma y reelaborarlo, fundó la asociación que lleva el nombre de su madre. En apenas dos años, la Asociación Olga. Educar contra toda forma de violencia ha tejido una red nacional, puesto en marcha proyectos educativos en numerosas escuelas e iniciado colaboraciones con las instituciones. Con ellas comparte la necesidad de crear un Registro y un Observatorio nacionales: el punto de partida para responder a las necesidades educativas, psicológicas y formativas de los niños y jóvenes que han quedado huérfanos.
La propuesta de ley para crear el Registro y el Observatorio
Actualmente se encuentra en examen en la Comisión de Asuntos Sociales de la Cámara la propuesta de ley 2715, cuya primera firmante es la diputada Mara Carfagna. Gabriella Scaduto, vicepresidenta de la Asociación Olga, lo explica así: «Las primeras horas tras un acontecimiento traumático son cruciales. Una respuesta desorganizada o sin competencias específicas sobre el trauma puede aumentar el riesgo de victimización secundaria y agravar las consecuencias psicológicas a largo plazo. Lo que se necesita, en cambio, es una atención temprana e integrada, capaz de ofrecer protección, continuidad y estabilidad a los menores implicados».
En la práctica, esto significa confiar a los niños en los primeros momentos a personas cualificadas y bien formadas, que puedan acompañar a los familiares en las necesidades más inmediatas y permitir a los huérfanos retomar su vida cotidiana: ir al colegio, recibir apoyo psicológico. «Si esta propuesta se convirtiera en ley, Italia se convertiría en un referente en materia de protección a las víctimas de violencia, simplificando el acceso a la información para las familias y reforzando el derecho a la asistencia jurídica gratuita», concluye Gabriella Scaduto.
8 de junio: una noche en el teatro por los huérfanos de feminicidio
El 8 de junio a las 20:00 horas se celebrará en el Teatro Elfo Puccini de Milán una velada especial con grandes invitados, dedicada a honrar la memoria de quienes ya no están. En colaboración con Donna Moderna, Giuseppe Delmonte conduce No quería los zapatos rojos, un formato emocional itinerante centrado en la sensibilización, el respeto y la memoria. La parada milanesa culmina un recorrido que ha pasado por toda Italia.
«Cuando comencé este camino, tenía una historia que contar y el deseo de que no se repitiera. Hoy contamos con una red de personas, escuelas y ciudades que comparten este objetivo. Lo que hemos construido —las etapas, los encuentros, los congresos, los rostros de los jóvenes— demuestra que el silencio puede romperse», afirma Delmonte.
Durante la velada se anunciarán 10 becas de estudio para jóvenes en situación de vulnerabilidad, que serán entregadas el 23 de junio en una cena de gala en los Claustros de San Barnaba, en Milán.
Con el Patrocinio del Garante para la protección de menores y personas vulnerables de la Región Lombardía
Con el apoyo de Axept y Rêver Laboratoire







