La IA es nuestra “amiga-enemiga”: los nuevos datos de Ipsos

El corazón dividido de los menores de 35 años: entre el entusiasmo y la ansiedad

¿Conocéis esa sensación de leve vértigo cuando usáis una aplicación que os sugiere exactamente qué escribir en un correo de trabajo, o cuando añade un fondo falso a una de vuestras fotos? Es una mezcla de asombro e inquietud, ese clásico “¡Vaya, cómo lo hace!” seguido inmediatamente de un “Dios mío, ¿adónde vamos a llegar?”. No sois los únicos. Según el último informe Ipsos AI Monitor 2026, publicado recientemente, vivimos en una contradicción emocional constante: a nivel global, estamos casi en un empate perfecto entre quienes sienten entusiasmo por el potencial de la IA y quienes, en cambio, se muestran inquietos ante ella. En muchos casos, el análisis señala que son exactamente las mismas personas las que experimentan ambos sentimientos al mismo tiempo.

El corazón dividido de los menores de 35 años: entre el entusiasmo y la ansiedad

Si tenéis menos de 35 años, sabed que sois los más “turbulentos” en este sentido. El informe Ipsos, que abarca 32 países del mundo, revela que los jóvenes son los más propensos a sentirse nerviosos (52%) pero, al mismo tiempo, los más entusiastas (56%) respecto al potencial de la inteligencia artificial.

Este grupo de edad es también el que percibe con más intensidad el cambio: el informe señala que quienes tienen menos de 35 años son más propensos a pensar que la IA reemplazará su trabajo en los próximos cinco años. Es una señal de alarma que Ipsos invita a monitorizar con atención, especialmente porque entre los recién graduados crece la sensación de que la tecnología está destruyendo el mundo en lugar de salvarlo. El informe cita, a modo de ejemplo, cómo en Estados Unidos algunos oradores en ceremonias de graduación fueron abucheados cuando intentaron destacar las oportunidades de la IA ante un público de recién titulados que se adentran en un mercado laboral muy incierto.

El mito del tiempo ahorrado: ¿libertad o más trabajo?

Otro tema que emerge de la investigación tiene que ver con la gestión —o más bien el ahorro— del tiempo gracias a la IA. El 62% de los trabajadores afirma que estas herramientas les han permitido ahorrar tiempo valioso durante el último año. En el caso de la Generación Z y los Millennials, ese porcentaje sube al 68% y al 65%, respectivamente.

Pero aquí conviene detenerse y preguntarse: ¿ese tiempo ahorrado es realmente tiempo “regalado” para nosotros? El riesgo es que el atajo que ofrece la IA sirva únicamente para producir más y más rápido. Si una herramienta de inteligencia artificial redacta un informe en la mitad del tiempo, probablemente se nos pedirá que escribamos dos, alimentando un ciclo de productividad infinita que tiene muy poco de humano. Es un bucle: si la IA nos devuelve horas, pero solo para llenarlas de más trabajo y no para dedicarlas a la vida personal, entonces el verdadero debate es cómo proteger ese tiempo recuperado.

La paradoja del prejuicio

Hay otro dato del informe Ipsos que invita a reflexionar profundamente sobre nuestra percepción de la “justicia”. De manera paradójica, parecemos confiar más en la inteligencia artificial que en otros seres humanos cuando se trata de imparcialidad: el 55% de los encuestados cree que la IA no mostrará prejuicios ni discriminaciones hacia determinados grupos de personas, frente a un más amargo 47% que deposita esa misma confianza en sus semejantes.

Y sin embargo, sabemos que la IA aprende de nuestros datos, con frecuencia cargados de estereotipos. Confiar ciegamente en una máquina únicamente porque hemos dejado de confiar en los seres humanos es una apuesta arriesgada que puede acabar enmascarando viejas discriminaciones bajo una aparente neutralidad tecnológica.

La “Say-Do Gap”: un uso impulsado por el miedo

La investigación de Ipsos ha resumido otra contradicción llamativa en la expresión “Say-Do Gap”, es decir, “la brecha entre lo que se dice y lo que se hace”. Según el informe, la mayoría de las personas en el mundo —y nada menos que dos tercios de los menores de 35 años— declara no fiarse siempre de las herramientas de IA, pero las utiliza de todas formas.

En concreto, el 63% de los encuestados por Ipsos confirma que usa estas herramientas a pesar de sus dudas. ¿Por qué lo hacemos? Probablemente por miedo a quedarse excluido —el conocido síndrome FOMO, o Fear Of Missing Out— o a volverse irrelevante en un mercado que avanza a una velocidad vertiginosa.

Transparencia y medio ambiente: los nuevos retos “verdes”

Hay algo más que los consumidores reclaman con fuerza: la claridad. Nada menos que el 80% de los encuestados por Ipsos considera que las empresas deberían declarar abiertamente cuándo utilizan la IA en sus productos.

¿Y en lo que respecta al planeta? Aquí aflora un moderno sentimiento de culpa: aunque nos preocupan los consumos energéticos de los centros de datos, a nivel global el 49% de los encuestados cree que los beneficios sociales de la IA superan sus costes medioambientales. Con cifras mucho más elevadas en algunos mercados emergentes como China (77%) e India (71%). Un equilibrio difícil que quizás exige una mayor sensibilización —o al menos más información— sobre el impacto climático de cada consulta que le hacemos a la IA.

Un futuro entre la cautela y el optimismo cotidiano

A pesar de las dudas sobre la privacidad —solo el 47% de los encuestados a nivel global confía en que las empresas protejan sus datos personales— la IA forma ya parte del paisaje de nuestra vida diaria. Ipsos subraya que para el 54% de las personas esta tecnología ya ha cambiado profundamente su vida cotidiana en los últimos 3-5 años, y nada menos que el 66% prevé que lo hará en los próximos cinco.

Por último, el informe detecta una diferencia de género: los hombres tienden a mostrarse generalmente más positivos respecto a los beneficios de la IA que las mujeres. Y mientras seguimos esperando que esta tecnología «esté a la altura del entusiasmo inicial», tal como escribe Ipsos, 17 de los 28 países analizados se muestran hoy menos convencidos de sus beneficios que el año pasado. ¿Se lo podemos reprochar?

Author

  • Ignacia Antonia es una creadora digital chilena que comparte contenido sobre lifestyle, tendencias y momentos de la vida cotidiana. Sus publicaciones destacan por un estilo moderno, cercano y enfocado en la inspiración diaria.

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