La garduña: ¿Simpático animalillo o peligroso depredador?

Todo sobre la garduña y su convivencia con el ser humano

La familia de las mustélidos (Mustelidae) es enormemente extensa e incluye desde turones, nutrias, mofetas y glotones hasta comadrejas, visones, tejones y muchos más. Cuando en nuestro entorno alguien habla de “la garduña”, generalmente se refiere a la garduña común o garduña de las rocas (Martes foina), pues es la única que busca la proximidad humana y provoca situaciones problemáticas en garajes y gallineros.

A diferencia del mardano o marta común (Martes martes), que prefiere los bosques y mantiene las distancias, la garduña es un animal que convive con el hombre. No hiberna y está activa durante todo el año. Se la puede encontrar en ciudades, cobertizos, jardines y bajo los tejados de las casas. Como ladrona de gallinas, enemiga de los gatos y roedora de cables, la garduña tiene muy mala fama. Pero, ¿pueden estos animales llegar a ser realmente peligrosos para personas y mascotas?

¿Qué tan peligrosas son las garduñas?

La buena noticia es que las garduñas no pertenecen al grupo de animales salvajes que transmiten enfermedades a personas o mascotas. A diferencia del zorro o el mapache, según un estudio de la Escuela Superior de Veterinaria de Hannover, en las garduñas no se han encontrado parásitos transmisibles al ser humano como tenias o lombrices intestinales.

Un problema que sí existe es el virus del moquillo, que puede transmitirse de animales salvajes a mascotas domésticas. La rabia, en cambio, se considera erradicada en Alemania y ya no representa ninguna amenaza. Además, las garduñas no son agresivas hacia los humanos y, ante un encuentro, huirán lo más rápido posible. Aun así, en casa y en el jardín estos animales no son del todo inofensivos. Representan una amenaza seria para los animales del jardín, las mascotas y los vehículos, razón por la que en muchos lugares se las clasifica como plagas cuando aparecen cerca de zonas habitadas.

¿Qué comen las garduñas?

Las garduñas pertenecen al orden de los carnívoros de tipo canino. Sus dientes afilados y sus potentes mandíbulas están perfectamente adaptados para cazar mamíferos, peces e insectos. La garduña se distingue de otras especies del grupo porque no se alimenta exclusivamente de carne o pescado, sino que es omnívora. Captura mamíferos y aves de tamaño pequeño y mediano.

En verano complementa su dieta con bayas, frutas y raíces. En la naturaleza, la garduña es muy impopular como saqueadora de nidos: vacía nidos de pájaros y ardillas sin ningún reparo, y tampoco perdona a los adultos. En invierno, estos hábiles trepadores también visitan con frecuencia los comederos para pájaros.

La garduña en el jardín

Como son poco tímidas y principalmente nocturnas, cuando hay menos personas rondando, las garduñas irrumpen con facilidad en jardines privados. Son capaces de cazar animales más grandes que ellas mismas, como conejos o gallinas. El aleteo frenético de las gallinas o palomas en un gallinero puede terminar en una verdadera masacre, ya que la garduña obedece a un reflejo de matar que se activa con el movimiento desesperado de las aves.

Los roedores y las aves de corral en establos exteriores deben protegerse bien por todos los flancos contra los ataques de garduñas. Los gatos domésticos son enemigos acérrimos de la garduña. Especialmente en época de celo, estos animales salvajes pueden volverse muy agresivos y herir seriamente incluso a gatos bastante más grandes. Las mordeduras y arañazos de garduña se infectan fácilmente, ya que las garras y los dientes de estos animales albergan gran cantidad de gérmenes. Si tu gato muestra señales de haber peleado con una garduña, llévalo siempre al veterinario para que le limpien las heridas correctamente.

Garduña (Martes foina)

La garduña de las rocas es fácilmente reconocible por la mancha blanca en el pecho, que la distingue de la marta común. Es un animal esbelto, ágil y extraordinariamente adaptable, capaz de moverse tanto en entornos rurales como urbanos.

¿Por qué las garduñas muerden los cables?

Otro hábito de la garduña que puede resultar especialmente peligroso para el ser humano es su costumbre de morder cables y juntas de goma de los vehículos. Esta peculiar manía le ha valido el apodo de “garduña de los coches”. Curiosamente, este extraño comportamiento no responde a ninguna preferencia por el olor o el sabor de las piezas de goma y plástico, como se creyó durante mucho tiempo. El calor del compartimento del motor tampoco ejerce ningún efecto de atracción.

En realidad, se trata de un comportamiento territorial: cuando una garduña anterior ha dejado sus marcas de olor en el vehículo, el siguiente animal intenta eliminarlas a mordiscos y arañazos. Es, por tanto, una reacción agresiva ante las reclamaciones territoriales de un rival. El propietario del coche es quien sale perdiendo. Si durante este duelo territorial se dañan mangueras de agua de refrigeración o de frenos, pueden producirse averías graves y riesgos de seguridad importantes. Las estadísticas de las aseguradoras registraron 217.000 daños por garduñas en el año 2020. Curiosamente, cuanto más se mueve el coche, mayor es el riesgo de sufrir estos daños, ya que es el vehículo el que cruza entre los territorios de distintas garduñas, ¡y no al revés!

La garduña bajo el tejado

Un tercer problema que hace de la garduña un animal potencialmente peligroso para el ser humano es su escasa timidez. Las garduñas no excavan sus propias madrigueras, sino que construyen sus nidos en conejeras abandonadas o en las guaridas de otros animales. Áticos, revestimientos, cobertizos o terrazas son refugios muy apreciados por estos ágiles animales. Gracias a su cuerpo estrecho y su pequeña cabeza, pueden colarse por los huecos más diminutos. Las gateras son para ellas una invitación en toda regla.

La presencia de una guarida de garduña suele delatarse por ruidos nocturnos como arañazos o algo parecido a una tos, así como por sus excrementos, que el animal deposita siempre en el mismo lugar. Al construir su nido, los animales hurgan en el material aislante, abren agujeros en los revestimientos, depositan orina y heces, y acarrean carroña y toda clase de materiales de nidificación, lo que puede ocasionar daños materiales y una fuerte molestia por los malos olores.

¿Cómo protegerse de las garduñas?

En el exterior de la casa, conviene utilizar mallas de alambre de tejido fino para proteger corrales, terrazas o cobertizos frente a las garduñas. Hay que prestar especial atención a la parte del suelo, ya que estos animales pueden excavar, pero también trepar y saltar con facilidad. Los recintos para animales pequeños deben estar siempre cerrados también por arriba, algo que protege no solo contra zorros y garduñas, sino también contra las aves rapaces que atacan desde el aire.

Para los vehículos existe una amplia variedad de dispositivos electrónicos de disuasión que, mediante sonidos, vibraciones o descargas eléctricas, pretenden ahuyentar a las garduñas. Los remedios caseros como pelos de perro o piedras de urinario no tienen eficacia demostrada contra estos animales.

Si una garduña ya ha penetrado en la casa, la solución no es sencilla. La única opción verdaderamente viable es sellar todos los accesos que utilizan los animales. Los desratizadores profesionales pueden ayudar a localizar sus rutas de paso. Capturar una garduña viva no es tarea fácil, y solo está permitido hacerlo a cazadores con licencia. Matar una garduña está prohibido por la ley de protección animal, con excepciones únicamente para cazadores fuera del período de veda.

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  • Ignacia Antonia es una creadora digital chilena que comparte contenido sobre lifestyle, tendencias y momentos de la vida cotidiana. Sus publicaciones destacan por un estilo moderno, cercano y enfocado en la inspiración diaria.

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